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Reportaje:

Sin disculpas oficiales

La familia del 'caso Almería' lucha por ser reconocida como víctima del terrorismo

Francisco Javier Mañas tiene 33 años y dos hijos, trabaja como delineante y vive en Pechina (Almería), el mismo pueblo en el que hace 25 años iba a celebrar una fiesta por su primera comunión. Una escalofriante tragedia motivada por una concatenación de despropósitos desde instancias oficiales, truncó el festejo. Su hermano, Juan Mañas, apareció muerto junto a dos amigos en la carretera de Gérgal el domingo 10 de mayo de 1981 a la vez que Televisión Española informaba de la aparición de "tres terroristas muertos" en la provincia de Almería.

La confusión de Juan Mañas, Luis Montero y Luis Cobo Mier con un comando de ETA que unos días antes atentó contra el general Valenzuela en Madrid acabó en un crimen de Estado en un exceso de celo y medallas en el que los agentes de la Guardia Civil, sin comprobar los datos más básicos, acabaron con la vida de estos jóvenes tras horas de tortura. El caso Almería se cerró en 1982 con la condena del teniente general de la Guardia Civil Carlos Castillo Quero a 24 años de prisión; 15 para el teniente ayudante Manuel Gómez Torres y 12 para el guardia civil conductor Fernández Llamas.

Agentes de la Guardia Civil mataron a tres jóvenes al confundirlos con terroristas

Un cuarto de siglo después, la familia Mañas continúa su lucha por ser reconocida como víctimas del terrorismo, una petición que ya fue denegada por el Ministerio del Interior la pasada legislatura. Francisco Javier Mañas, aquel niño de ocho años cuya Comunión motivó el viaje expreso de su hermano y los amigos de éste desde Santander hasta Almería, asegura que no cejará en su empeño. "Queremos que nos reconozcan como víctimas del terrorismo pero el Ministerio dice que para eso las personas tienen que haber sido asesinadas por miembros de una banda armada. El asunto está ahora en manos del alto comisionado", explica. La familia Mañas, que nunca ha recibo disculpas desde instancias oficiales ni apoyo psicológico, se siente agraviada. "Nos gustaría que se sepa la verdad y que condenen a todos los que participaron en los hechos. La versión oficial defendida en el juicio es que mi hermano portaba armas y que, cuando era trasladado a Madrid para ser detenido, intentó hacerse con el coche y se produce un tiroteo. Después de 25 años no han aparecido las armas y mi hermano llevaba cinco tiros alrededor del corazón", apunta Mañas.

Un año después del crimen la familia elevó una petición al pleno del Ayuntamiento de Pechina para que la calle en la que residían los padres de la víctima almeriense llevara el nombre de Juan Mañas. La petición fue rechazada por el entonces alcalde Antonio Díaz (PSOE). "Ningún partido político nos ha apoyado. Para colmo, en 1999 el Estado anunció la indemnización con fondos reservados para los guardias civiles imputados para que pudieran vivir cómodamente al no poder ejercer", añade. Los padres y los cuatro hermanos de Juan insisten en que un número reducido de agentes "mancharon" el nombre de la Guardia Civil y en que el instituto armado debía haber respondido "de alguna manera". Con la esperanza de que esto se produzca algún día, los Mañas seguirán recordando cada 10 de mayo "para evitar que vuelvan a ocurrir cosas así", remacha el hermano de Juan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de mayo de 2006