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La Bolsa registra la mayor caída desde 2004 por el temor a la inflación

El Ibex 35 perdió un 3% y se colocó en 11.248,2 puntos, el nivel registrado en febrero

La Bolsa española se anotó ayer una caída del 3%, la mayor desde el 15 de mayo de 2004, debido al temor a un repunte inflacionista que arrastró ayer los mercados de todo el mundo. El aumento de la inflación subyacente en abril en EE UU y en la zona euro, por encima de lo previsto, precipitó el desplome de las bolsas mundiales. Los inversores interpretaron que el encarecimiento del crudo puede haber empezado ya a trasladarse al resto de los precios de la economía, lo que podría hacer necesarias más subidas de tipos de las esperadas.

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La perspectiva de un nuevo encarecimiento del precio del dinero en EE UU sentó mal en Wall Street, donde el índice Dow Jones de valores industriales cerró con una caída de 214 puntos, un 1,88%. Pero más acusado había sido el efecto antes en las bolsas europeas, donde las pérdidas, abultadas, se generalizaron. Estocolmo cayó un 4,34%; Francfort perdió un 3,4%; Amsterdam cedió un 3,24%; París retrocedió un 3,18%; Madrid, un 3%; Londres, un 2,92%; y Milán, un 2,85%.

Los precios de consumo subieron en Estados Unidos en abril más de lo esperado. La inflación registró un incremento del 0,6%, tras haber subido un 0,4% en marzo, lo que situó la tasa anual en el 3,5%, una décima más que en marzo. Si se descuentan los alimentos y la energía, los elementos más volátiles del índice de precios de consumo (IPC), el incremento mensual fue del 0,3% y llevó la cifra anual al 2,3%, tres décimas por encima del nivel ideal de la Reserva Federal (Fed).

Wall Street esperaba un dato que mostrara que la inflación estaba contenida. La publicación el martes de la evolución de los precios industriales, que avanzaron un 0,1%, hacía pensar así. Sin embargo, el informe de precios al consumo anunciado ayer por el Departamento de Trabajo estadounidense parece reflejar otra tendencia, hacia el alza de precios. Desmenuzando los datos de abril, se constata que la factura energética de los estadounidenses se encareció un 3,9%. El precio de las gasolinas subió un 8,8% mientras que el del gas natural cayó un 5,2%. El coste del transporte subió un 2,4% como consecuencia, a su vez, del alza en la energía. Los salarios crecieron un 0,2% entre marzo y abril.

Segunda vuelta

En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) dio también alas a los temores de que los precios están aumentando por encima de lo deseable, al anunciar que la inflación interanual se situó en abril en el 2,4% -el objetivo de los países de la zona euro es del 2%- y del 1,6% en términos subyacentes. Si bien la primera cifra cayó dentro de lo previsto, la segunda excedió en dos décimas las expectativas, lo que también se interpretó como un signo de que el encarecimiento del petróleo, que se mantiene en el entorno de los 70 dólares por barril, se está filtrando ya a otros precios.

La deducción que ayer hicieron los inversores es que la Reserva Federal podría verse obligada a subir tipos más de lo previsto. La semana pasada, el banco central estadounidense elevó el precio del dinero por decimosexta vez en este ciclo de alzas, hasta el 5%. En el mercado se daba por hecho que la autoridad monetaria se tomaría un respiro, pero en el comunicado emitido con su última decisión declaró que sus ulteriores decisiones dependerán de los datos económicos. En particular, de los precios.

La reunión más próxima del comité de la Fed que fija la política monetaria se celebrará el 28 y 29 de junio. Ahora, el mercado estima más probable que antes que allí se decida una nueva subida de tipos, posiblemente de otros 0,25 puntos porcentuales. La Fed no tiene un objetivo de inflación, aunque considera que está bajo control si la subyacente se mueve entre el 1% y el 2%. El dato de abril rebasa en tres décimas el punto máximo y se sitúa a su nivel más alto desde marzo de 2005.

Subida de tipos

En la zona euro, los analistas dan por hecho que el BCE elevará los tipos en junio otro cuarto de punto, hasta situarlos en el 2,75%. Para colmo, los mercados europeos están acusando la apreciación que el euro viene registrando desde finales de febrero. Si entonces no superaba 1,2 dólares, ayer llegó a tocar 1,292 dólares, aunque al final de la sesión cedía hasta 1,2724. El encarecimiento de la divisa común hace que las exportaciones europeas sean menos competitivas en los mercados internacionales, lo que podría acabar por hacer mella en la cuenta de resultado de las empresas.

Los expertos, no obstante, quitaron hierro a la reacción de los mercados y señalaron que la alarma la desató una ligera desviación en la inflación subyacente en EE UU. "Pero hay que tener en cuenta que se trata de un 2,3%, que es un nivel muy bajo", señala Pedro Mirete, director de Estrategia y Análisis de Ahorro Corporación.

Además, la Reserva Federal ha sido rigurosa en las subidas de tipos que viene realizando desde junio de 2004 y ya se da por hecho que el BCE retocará al alza el precio del dinero en la zona euro en junio. "En la medida en que los bancos centrales sigan transmitiendo su intención de anticiparse a la aparición de la inflación, es de esperar que las subidas de tipos sean eficaces", añade.

¿A qué se debe entonces la reacción de ayer? Según José Luis Martínez, estratega en España de Citigroup, lo cierto es que, desde hace un mes y medio, los indicios de inflación están haciendo que la percepción del riesgo entre los inversores esté aumentando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de mayo de 2006