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Necrológica:

Lillian Gertrud Asplund, superviviente del 'Titanic'

Lillian Gertrud Asplund sólo tenía cinco años cuando el Titanic se hundió. En el crucero de la tragedia viajaba toda su familia pero sólo ella, su madre Selma y su hermano Felix, que entonces tenía tres años, sobrevivieron para contarlo. Lillian era la última estadounidense con recuerdos directos de aquel drama y falleció el pasado domingo en Worcester, (Massachussets) a los 99 años. Su madre, que nunca se recuperó de la pérdida de su marido y tres hijos, que perecieron en el naufragio, falleció en 1964, el mismo día que se cumplía el 52 aniversario del hundimiento. Felix murió en 1983.

En Estados Unidos existen al menos otras dos personas que sobrevivieron al choque del barco más lujoso de la época, popularizado como "el insumergible", pero apenas tenían 10 meses de vida cuando durante el viaje inaugural de Southampton (Reino Unido) a Nueva York, el 14 de abril de 1912, el Titanic encallaba en un iceberg en medio del océano Atlántico y se hundía en menos de tres horas, llevándose consigo las vidas de 1.523 de los 2.224 pasajeros.

Pese a ser la última superviviente estadounidense con recuerdos nítidos de la tragedia, siempre fue muy reacia a hablar de aquel tema. Rechazó todas las entrevistas que le ofrecieron y todo el dinero que acompañaba a muchas de aquellas ofertas. "No quiero dinero del Titanic. Mira lo que perdí, un padre y tres hermanos", le dijo en numerosas ocasiones a su abogado, Philiph Maloof. No obstante, en la intimidad, Lillian sí hablaba de la tragedia. "Me contó como vio a su padre sobre el barco. Ella debía estar en un bote salvavidas. Incluso me contó que vio cómo el agua se tragaba el Titanic", afirmó Maloof en declaraciones a la agencia AP.

La familia Asplund había embarcado en Southampton en tercera clase con destino a Worcester, después de haber pasado varios años en Suecia, su país de origen. Tras el regreso de Selma y sus dos hijos, los vecinos de Worcester organizaron una recogida de fondos para que pudieran recomenzar su vida tras haberlo perdido todo en el naufragio. Lillian nunca se casó, trabajó como secretaria en una compañía de seguros y se retiró pronto para cuidar de su madre.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 2006