Boadella dice que Ciutadans nace contra la "esquizofrenia paranoide nacionalista"

Albert Boadella llenó ayer hasta los topes el teatro Reina Victoria de Madrid. Una larga fila de espectadores quedó fuera por falta de sitio. Estrenaba su nuevo partido, Ciutadans de Catalunya, que será uno de los que promoverán el no en el referéndum del nuevo Estatuto catalán. Boadella explicó su motivo para meterse en política: "Me meto en este berenjenal por competencia desleal. Porque la farsa y la mascarada son mi terreno, y la política debería ser el arte de la sensatez". Ahora en Cataluña, según él, no lo es.

Se presentó como "bufón", se caló una bata de médico y dijo que su "tribu" tiene un problema: "Ha enfermado y la promiscuidad étnica facilita el contagio". Su "enfermedad" es la "misma que sufren las personas que de un día para otro se creen Napoleón". Sólo que allí lo que hay es "un colectivo que, de la noche a la mañana, se ha creído que es una nación". Su público se hartó de reír. Salvo cuando dijo que "la República de Weimar también enfermó y cayó en el nacionalsocialismo". Ahí sólo aplaudieron.

En Cataluña, según él, siempre hubo esquizofrenia. Y eso iba bien: se hablaba indistintamente en castellano y catalán, por ejemplo. El problema fue cuando a la esquizofrenia se sumó la paranoia contra "esa punta del iceberg de la maldad llamada Madrid". Ahora sufre "esquizofrenia paranoide nacionalista". Y eso "es grave". Junto a Boadella, presentaron Ciutadans Fernando Savater, Jon Juaristi, Rosa Díez, Francesc de Carreras y Arcadi Espada. Todo precedido por un vídeo humorístico de cómo se extendió la "enfermedad" en los últimos 30 años en Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de mayo de 2006.

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