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Reportaje:

Infalibles sólo en Europa

El acierto de Saviola y Kanouté en el torneo contrasta con el de la Liga

No hay sistema infalible, ni modelo universalmente aceptado de futbolista ideal, por mucho que algunos se acerquen a semejante condición. Y nadie puede representar mejor lo que es ser satisfactoriamente diferentes que los delanteros sevillistas Javier Saviola y Frederic Kanouté. El africano es altísimo, mientras que el argentino tira a retaco. Kanouté ha encontrado en las creencias religiosas el gesto pausado y la mirada dulce que da la paz espiritual, mientras que los ojos de Saviola no paran de moverse y llegará a octogenario con cara de pillo. Además, son dos espléndidos futbolistas que convierten el ataque sevillista en un enigma doloroso para los defensores contrarios, que nunca saben si se la van a liar por el cielo o por el suelo. Ambos son los máximos responsables de que el juego del Sevilla acabe en gol.

Son un enigma para los defensores, que no saben si se la van a liar por el cielo o por el suelo

Hasta llegaron por diferentes vías al equipo. Saviola, de 24 años, que está cedido por el Barcelona al club de Nervión, entro en la plantilla sevillista por decisión del presidente, José María del Nido. Tras la salida del verdadero sostén del equipo hasta entonces, Julio Baptista, camino del Real Madrid, Del Nido negoció con el Barça el préstamo del internacional argentino. El Sevilla admitió pagar la gran mayoría de la ficha de 3 millones de euros que recibe por temporada Saviola. Kanouté, de 29 años, fue una exigencia del entrenador, Juande Ramos, que rogó al club que abonara los más de seis millones de euros que le pedía el Tottenham londinense por dejarle marchar. El espigado maliense aprovechaba su altura en la Liga inglesa, pero Ramos vio en él al hombre que lo mismo bajaba un melonazo al área para dejarle un balón franco a un compañero, que podía marcar él mismo gracias a su excelente técnica y visión del juego. Pero mientras en la Liga ni uno ni otro han satisfecho las expectativas -el argentino ha marcado siete goles en 21 partidos y el africano seis en 25- en la UEFA sus goles sí han sido definitivos.

Con la participación de ambos, Ramos consigue que su ataque combine la movilidad y la fortaleza. Mientras Kanouté fija a las defensas y obliga a que al menos un zaguero se quede a su lado, Saviola busca la sorpresa con sus entradas en diagonal y sus carreras en paralelo a la frontal del área. Pero Kanouté no es ningún poste de la luz colocado cerca del área del contraria. El africano posee una técnica que le permite enlazar ataque y medular con criterio. Saviola y Maresca son los principales beneficiados por su presencia entre líneas. El argentino corre la mitad, pues ya no necesita bajar hasta el centro del campo para recibir la pelota, mientras que al italiano se le hace más fácil sumarse al ataque al estar más escalonado el equipo sobre el terreno de juego.

El Sevilla arrancó la competición nada más que regular. Recibió en casa al Mainz, un equipo alemán invitado por su juego limpio, no por su clasificación en la Bundesliga, y no pasó del 0-0. En el partido de vuelta jugado en Francfort, Kanouté marcó los dos primeros goles de su periplo europeo. En la primera jornada de la liguilla, el africano volvió a meter un par de goles, al Besiktas. En el partido de vuelta de los octavos de final contra el Lille francés, Kanouté marcó su último y quinto gol hasta el momento en los diez encuentros que ha disputado en esta competición.

Saviola no marcó su primer gol hasta el primer partido de la liguilla, frente al Besiktas en Sevilla. Al Zenit le marcó uno en la liguilla y dos en los cuartos de final. En total, el argentino ha marcado seis tantos en diez partidos europeos. La pareja tan sólo ha podido jugar junta, ya sea por lesión o decisión del entrenador, en seis encuentros de los 14 que ha disputado hasta ahora el Sevilla en la UEFA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006