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Reportaje:

El arte del plagio

El Espai Cultural de Caja Madrid presenta una exposición sobre la copia en el arte actual

Copia, cita, apropiación, inspiración, plagio... El tema está candente y está claro que será una de las grandes batallas intelectuales y económicas del presente siglo, pero también es ya una de las cuestiones centrales en la creación contemporánea. "Hablamos de plagiarismo porque queríamos convertirlo en un ismo y, también, reflejar que los artistas y obras que presentamos son plagios con una perspectiva creativa y original que no tiene un fin estrictamente económico", indica Àlex Mendibil, comisario junto con Jordi Costa de la exposición Plagiarisme, que hasta el 4 de julio puede verse en el Espai Cultural de Caja Madrid en Barcelona (plaza de Catalunya, 9).

La exposición, que ya se ha presentado en Madrid, refleja no sólo la riqueza creativa que en la música, el cine, la literatura o el arte ha dado de sí el plagio, sino también las paradojas y contradicciones en las que se mueve el arte hoy en día. En la parte histórica, por ejemplo, se remonta al Quijote de Avellaneda o a las múltiples versiones de una misma canción country para mostrar el carácter positivo de algunas copias, pero también refleja como la multinacional Walt Disney, por ejemplo, copió y se inspiró en cuentos populares y en las ilustraciones que los acompañaban para realizar muchas de sus películas y, en cambio, consiguió que el congreso estadounidense aprobase en 1998 una ley que ampliaba en 20 años los 75 que ya tenían los derechos de autor en el país. Y todo esto para que Mickey Mouse no pasara a ser del dominio público.

Los comisarios reivindican el carácter creativo de las versiones de autor

"Vivimos en una cultura que se copia continuamente a sí misma y en cambio prohíbe a los artistas que hagan versiones que otorguen un nuevo significado a los iconos culturales", añade Mendibil. Hay numerosos ejemplos en la exposición. En música se han dado algunos casos históricos como el de John Oswald, que fue obligado a destruir los discos en los que había modificado conocidos temas pop ante la demanda de la compañía de Michael Jackson. Con todo, el tema puede oírse en la exposición porque está disponible en Internet, y lo mismo pasa con otros casos, como el Grey Album, del DJ Danger Mouse. El montaje incluye estos y otros ejemplos de manipulaciones de obras de otros autores -como las divertidas versiones realizadas en Turquía en las décadas de 1970 y 1980 de filmes como ET o Star Treck-, junto con auténticas falsificaciones. Es el caso de las cuatro copias de cuadros de Renoir, Giacometti, Chagall y Léger que realizó el famoso ladrón Elmyr de Hory y que ahora pertenecen a un coleccionista ibicenco.

Densa y entretenida, la exposición presenta también obras actuales de artistas como el colectivo El Perro, Dani Montlleo, Quim Tarrida o John Waters que hacen de la apropiación parte esencial de su trabajo. "La tecnología ha democratizado el plagio", indica Jordi Costa, que reivindica la herencia de Duchamp y Warhol como base de la cultura actual. "Nuestra voluntad no es sentar cátedra, sino invitar a la reflexión", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006