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Leguina sigue en la novela negra

José Manuel Monzón, El Gran Wyoming, y el escritor Juan Madrid actuaron de padrinos del último libro del diputado, escritor y ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina, quien incide de nuevo en la novela negra con Las pruebas de la infamia (Editorial Tropismos), su segundo volumen dedicado a las aventuras de un detective doméstico y cercano que se mueve por tabernas, calles y espacios claramente reconocibles y reales del centro de Madrid, y habituales en las salidas de los tres mencionados. Mientras Wyoming habló de que en la nueva entrega se cuenta la historia de un crimen tras el que se oculta una trama de corrupción inmobiliaria en la que están implicados concejales recalificadores de terrenos, grandes constructoras y algún político de élite, Madrid sostuvo que Baquedano, el abogado prejubilado que olfatea tramas, crímenes y corruptelas, había entrado ya en el universo de la novela policiaca y se había convertido en un personaje de la novela negra madrileña. "Claro que se ve que es un personaje de ficción, porque le lleva el desayuno a su chica a la cama y encima a esa chica no le importa que el protagonista tenga un buen catálogo de amigas especiales", comentó Madrid, quien sostiene que a partir de ahora acudirá muchas veces, citando la fuente, a una frase del libro en la que se afirma que "los culos de las chicas siempre sonríen". Presentadores y autor estuvieron arropados por un abarrotado teatro Muñoz Seca, por lo que el empresario teatral Enrique Cornejo actuó de anfitrión de cientos de personas que acudieron a la presentación, entre ellos muchos políticos, algunos de los cuales aparecen en la novela convertidos en los más dispares personajes, como Alicia Moreno, José Barrionuevo, Fernando Fernández de Trocóniz, Juan Barranco, Margarita Uría, Rafael Estrella, José Acosta o Virgilio Zapatero, y escritores como Javier Reverte y Antonio Gómez Rufo, entre otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 2006