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Entrevista:MARÍA SAN GIL | Presidenta del Partido Popular del País Vasco

"No tengo pruebas del cambio de ETA, sólo del de Zapatero"

La presidenta del PP vasco, María San Gil (San Sebastián, 1965), explica su escepticismo total sobre el significado de fondo del alto el fuego de ETA.

Pregunta. Tras más de un mes de alto el fuego, ¿qué ha constatado que ha cambiado?

Respuesta. Nuestra vida personal no ha cambiado, porque los cargos elegidos democráticamente ya teníamos graciosamente concedida una tregua y teníamos de antemano la sensación de que ETA nos perdonaba temporalmente la vida. ¿Qué ha cambiado entonces? La actitud de ciertos dirigentes del PSOE y, aunque no diría de la Justicia, sí del ministerio fiscal. Me asombra la fe ciega que el Gobierno tiene en el comunicado del día 22 [de marzo] cuando, además, hemos tenido atentados como los de Barañáin y Getxo.

"¿Zapatero quiere terminar con ETA o tener una ETA larvada, contenta con sus objetivos políticos, y así hacernos creer que ha dejado de matar?" "Hemos convertido a Otegi en el prohombre del proceso con una bula especial por la cual la Justicia no actúa con él como con el resto"

P. Un alto el fuego no es baladí. Supone una importante declaración de intenciones.

R. Pero intenciones a cambio de algo. A mí me cuesta mucho depositar mi esperanza en una banda de asesinos o mis anhelos en gente que lleva 30 años asesinando y no ha dado una sola evidencia de que renuncia a sus propósitos. Cuando algunos nos hablan del proceso de paz, da la sensación de que es ETA quien marca la pauta y lleva las riendas y que Zapatero no está siendo lo suficientemente firme.

P. ¿Su confianza es nula en la verificación de las intenciones de ETA?

R. Hay argumentos de sobra para que se hubiera parado la hoja de ruta del proceso de paz marcado por Zapatero. Nos piden que además de creer ciegamente en ese proceso, tengamos un elevado nivel de tolerancia ante la violencia. Tenemos que digerir actos como los de Barañáin o Getxo como si no hubiera ocurrido nada.

P. Batasuna dijo que eran hechos muy graves. Es un pequeño paso que, al menos por ser el primero, hay que reconocerles.

R. Me niego. No le voy a reconocer a Batasuna un solo paso hasta que no lo den de verdad. No me voy a dejar engañar por [Joseba] Permach y no voy a engañar a la sociedad haciendo creer que con esas tres palabras ["hechos muy graves"] Batasuna ya ha cambiado y ha dado un enorme paso. No podemos confundir los deseos con la realidad y debemos saber cómo enfrentarnos a ella, pero no justificando a Batasuna.

P. ¿No espera nada de Batasuna, una formación obligada a moderarse, si no por arrepentimiento, al menos por interés político?

R. A Batasuna hay que obligarle. Y un paréntesis: Batasuna es un partido ilegalizado sin derecho a formar parte de la vida democrática, no por lo que defiende, sino por cómo lo defiende. Por tanto, hablemos de Permach, [Arnaldo] Otegi o sus secuaces. Y hemos convertido a Otegi en el prohombre del proceso con una bula especial por la cual la Justicia no actúa con él como con el resto, con un mimo que no se merece.

P. Es un interlocutor tras un alto al fuego del que se ha felicitado hasta la UE.

R. Hay una ola de buenismo para convertir a Otegi en la salvación y la solución a nuestros problemas, cuando el problema lo encarna él.

P. La Justicia también está sobre él. Está condenado y en libertad con fianza.

R. Pero si no estuviéramos en este mal llamado proceso de paz estaría en la cárcel. El fiscal [Jesús] Santos le exculpó diciendo que no iba a reincidir en el enaltecimiento al terrorismo y al día siguiente estaba en el homenaje a [Joikin] Goristidi con todos los símbolos etarras. El Gobierno está siendo transigente con quien debiera ser intolerante. La pregunta es: ¿Zapatero quiere terminar con ETA o tener una ETA larvada, contenta porque consigue objetivos políticos y así puede hacernos creer que ha dejado de matar? Mientras no pida perdón y deje las armas no habremos acabado.

P. Eso requiere una maduración interna y no se consigue de la noche a la mañana.

R. Entonces, ¿por qué nos hacen creer que en el proceso de paz ETA deja de matar porque sí, cuando no es verdad?

P. ETA ya ha dicho que no va a matar y además lleva tres años sin hacerlo.

R. Sigue extorsionando, sembrando el miedo e imponiéndose por la fuerza. Yo sigo llevando escolta. La realidad es que tenemos una banda terrorista con una evidencia larvada: está ahí con la amenaza de que o le salen bien las cosas o vuelve a matar. Nuestra responsabilidad es derrotar a ETA, porque si no lo hacemos, ETA nos va a derrotar pues en 30 años no ha dado un solo indicio de su voluntad de renuncia. En resumen, no tengo una prueba del cambio de actitud de ETA, sólo del cambio de Zapatero que ha dinamitado el Pacto por las Libertades.

P. ¿Ni siquiera nota el ambiente menos tenso?

R. Ha habido distintos estados de ánimo ante el comunicado porque la gente está cansada, aunque cada día hay más escepticismo. Ahora ya empezamos a intuir y sospechar que Batasuna vuelve a las elecciones y ¿de quien es el éxito de eso sino de ETA-Batasuna?

P. Si vuelve a las elecciones será ajustándose a las reglas del juego democrático.

R. No es verdad. Batasuna ha vuelto a las instituciones disfrazada de PCTV y no se ha ajustado a las reglas de juego, porque el PCTV no ha condenado los actos violentos que en este Parlamento hemos pedido que se condenen. Por eso no vayamos a creer que si vuelve Batasuna... No. Batasuna no puede volver. ¿Y qué van a hacer? Burlar a la Justicia, que se está dejando burlar.

P. Suscribe lo dicho por Jaime Mayor Oreja: "El PP tiene la obligación de no caer en la trampa de la paz, sino explicar la maldad del proceso"

R. No se lo había oido a Jaime, pero lo suscribo totalmente. Nuestra obligación es no dejarnos engañar y no engañar a la sociedad.

P. ¿Su visión es la de todos los dirigentes del PP?

R. No tengo la menor duda. Y si no estuviera el PP, este proceso estaría más avanzado de lo que ya está. Por ejemplo, el congreso del BEC no se celebró porque lo denunciamos machaconamente. Eso no significa una visión cuadriculada y Mariano Rajoy ya le dijo a Zapatero que íbamos a colaborar con él para acabar con ETA, pero le marcó las líneas rojas por las que no puede cederse: los presos, Navarra y la mesa extraparlamentaria, entre otras.

P. En cuanto a Navarra, el PP pide el cambio de la Constitución, cuando se trataba de algo inamovible.

R. Tenemos un proyecto muy claro y definido y el presidente considera que hay que blindar determinadas competencias y eso sólo se hace modificando la Constitución. Cuando queremos, porque queremos. y cuando no, porque no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de mayo de 2006