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Reportaje:

Un desastre anunciado

El Málaga pone fin con el descenso a la mejor racha de su historia

En estos últimos meses de competición, el Málaga C. F. ha puesto fin a su histórica racha en el selecto club de Primera División, siete temporadas con los mejores. Nunca antes el club malagueño había permanecido tantas campañas consecutivas en la élite del fútbol español, pero el domingo certificó su defunción y consumó su 12º descenso -11 de ellos como Málaga C.D.- cifra no superada por ningún otro equipo europeo.

Este adiós a Primera era previsible desde hace meses, tras una temporada que comenzó gafada, pues incluso antes de que se diera el pistoletazo de salida, el club contaba con un problema de peso, el caso Duda. El portugués fue apartado por no querer marcharse a la Real, primero, y no querer renovar, después. La tremenda polémica se solventó con la llegada de Hierro al banquillo. Pero el vestuario se dividió entre los que apoyaban al club y los que defendían al futbolista. Tapia apenas sacó rendimiento a un plantel que no ha terminado de arrancar ni con el cambio de entrenador.

El club, agobiado por las finanzas, tuvo que soltar lastre en verano, dejó escapar a Juanito, vendió a Miguel Ángel y no amarró a Baiano por falta de liquidez. En lugar de éste llegaron tres delanteros: Salva, Couñago y Morales. Entre los tres han anotado nueve goles, los mismos que Baiano en los 17 partidos que disputó la pasada campaña.

Éste no es sino un ejemplo más de lo que ha sido la idiosincrasia que ha acompañado al Málaga en su andadura por Primera, la necesidad de vender. Y, aunque durante estos siete años ha mantenido el tipo, parejo a los logros se producía el adiós de los jugadores más emblemáticos. Primero fue Catanha, después Movilla y más tarde les tocaría el turno a De los Santos y Rufete, como también a Musampa o Darío Silva. El Málaga vendía al mismo ritmo que se consolidaba en Primera. El club se había convertido en una máquina de revalorizar efectivos, hasta la presente temporada, en la que la planificación, como otros muchos aspectos, ha fallado. Una planificación que se llevó por delante a Antonio Tapia cuando el equipo estaba a dos puntos de la permanencia. Así, y sin experiencia alguna, Manuel Hierro afrontó el reto de la salvación, pero sus números son demoledores: una victoria en 14 partidos.

Los últimos años, el Málaga fue solventando la permanencia de forma holgada. El bloque que se formó de la mano de Joaquín Peiró logró una Intertoto, disputó por vez primera la Copa de la UEFA, donde llegó a alcanzar los cuartos de final en la temporada 2002-03. Luego llegó Juande Ramos, que rozó los puestos europeos, y el club festejó el ascenso de su filial a Segunda. Un filial que, de rebote, ha perdido esa plaza. El domingo pasado, en la definitiva derrota ante el Racing (2-3), las iras del público de La Rosaleda se dirigieron contra Manolo Hierro. El presidente, Serafín Roldán, optó por no ir al palco, lo que se tradujo como un avance de su próximo adiós. Pero nada de eso: "Iba a dejar la presidencia, pero creo que ahora no puedo abandonar el barco. Seguiré un año más en Segunda para devolver a este equipo donde se merece estar, en Primera", declaró.

El entrenador del Málaga, Manolo Hierro, escoltado por la policía tras el partido ante el Racing.
El entrenador del Málaga, Manolo Hierro, escoltado por la policía tras el partido ante el Racing.EFE

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