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Reportaje:Fútbol | Semifinales de la Liga de Campeones

Un especialista a la baja

Riquelme ha marcado 17 de los 20 penaltis que ha tirado en el Villarreal entre la Liga y la 'Champions', pero sus tres fallos han sido este curso

Nunca fue el hombre más comunicativo del Villarreal, pero el miércoles por la noche se quedó mudo. Nadie, en el vestuario amarillo, oyó articular palabra a Riquelme desde que fallara un penalti decisivo en el minuto 89 y su equipo se quedase fuera de la final de la Liga de Campeones en beneficio del Arsenal. "No hacía falta hablar. Todos sabíamos cómo se sentía él y cómo nos sentíamos nosotros", dijo ayer Josico, medio centro; "es un gran especialista y estaba en condiciones de marcar".

En efecto, Riquelme, de 27 años, es un especialista en la suerte de los penaltis: dispara despacio y a colocar, con el interior del pie derecho. Su acierto ha sido muy alto hasta hace poco. En el Villarreal, el centrocampista argentino marcó los cuatro penaltis de su primera Liga, la 2003-04, y los ocho de la segunda, la 2004-05. Pero algo se ha torcido en el presente curso. De las cinco penas máximas de la Liga, ha errado dos: ante el Racing y el Valencia. Claro que nada comparado con la repercusión de este tercer fallo ante el Arsenal, en las semifinales de la Champions, en la que, por contra, había convertido dos: frente al Benfica y el Glasgow Rangers.

Ante Lehmann, Riquelme ya anunció con el cuerpo dónde quería enviar el balón mucho antes de golpearlo, de ahí que el portero alemán se estirara con tanta antelación.

Un error que ha provocado un debate sobre cómo lanzar desde los 11 metros en momentos de máxima tensión. En el periódico argentino Olé, el histórico central Roberto Perfumo dice: "Riquelme hizo bien en no modificar su costumbre de pegarle despacio. Si remataba fuerte, seguramente habría fallado y el dolor habría sido doble: la frustración de la eliminación más el cargo de haber cambiado de estilo. Cuando yo quería asegurar un penal, la cruzaba o le pegaba alto al medio, fuerte, donde el arquero no puede llegar si elige un costado. Lo mejor es cruzar la pelota. Si se busca darle con la cara interna del botín, como hizo Román, no es tan fácil ponerla junto al palo". En cambio, el ex portero Sergio Goycoechea, parapenaltis en el Mundial de Italia de 1990, escribe en el mismo rotativo: "Para el arquero, es mejor que te tiren a colocar porque, por la velocidad, tiene más chances de llegar. Yo, ante Román, habría esperado hasta el último momento, que me mirase y trasladarle la presión a él. Lo mantendría como rematador en la selección porque sabe cómo hacerlo".

Saludado ayer como un héroe por la prensa alemana pocas semanas después de haber sido elegido por Jürgen Klinsmann como titular en la portería de la selección en vez de Kahn, Lehmann declaró: "Pensé para mí mismo: 'Si lo lanza Riquelme, me tiraré a mi izquierda'. Vino Henry y me dio un consejo, pero no lo seguí. Riquelme se tomó un largo descanso antes del penalti, quizá demasiado largo".

Un grupo de aficionados colgó ayer una pancarta de apoyo a Riquelme con la inscripción "Grande Román" enfrente de su casa, en el centro de Vila-real, a la que se trasladó este curso tras haber residido en un chalé en Benicàssim.

Riquelme, al término del encuentro.
Riquelme, al término del encuentro.ÁNGEL SÁNCHEZ

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