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Crónica:Fútbol | 34ª jornada de Liga

El tesón de Tamudo tumba al Betis

El capitán del Espanyol falla dos penaltis pero desquicia y remata a un rival que acaba diezmado

La picardía de Tamudo puso de los nervios a la defensa del Betis y decidió un partido vital para que el flamante campeón de Copa salga por piernas de la quema del descenso. El Espanyol, sin alardes, desenvolviéndose con todas las precauciones y dudas que atenazan a los equipos tan mal situados en la tabla y pese a que Tamudo falló dos penaltis, superó con autoridad a un Betis desconcertante.

El Betis se marchó de Montjuïc preguntándose por qué no jugó como lo hizo en la última media hora, cuando ya iba perdiendo por 2-0 y se había quedado con diez jugadores. Fue entonces, con Assunçao sacando chispas de su bota derecha, exigiendo a Iraizoz y haciendo temblar por dos veces los palos de la portería del Espanyol, cuando por fin buscó acciones ofensivas y quemó la pólvora. Pero Serra Ferrer no transmitió a su equipo la señal de que era necesario dar un paso adelante hasta bien entrada la segunda parte. Mientras, el Betis deparó muy malas sensaciones. Se dejó hacer y tardó en reaccionar ante un Espanyol que desperdició la ocasión de golear y sentenciar mucho antes de lo que lo hizo.

ESPANYOL 2 - BETIS 0

Espanyol: Iraizoz; Sergio Sánchez, Lopo, Jarque, David García; Ito, Zabaleta; De la Peña (Juanfran, m. 84), Fredson, Luis García (Coro, m. 67); y Tamudo (Pandiani, m. 90).

Betis: Contreras; Melli, Juanito, Rivas, Luis Fernández; Arzu (Assunçao, m. 52), Rivera (Capi, m. 46); Varela, Edu (Doblas, m. 58)), Joaquín; y Robert.

Goles: 1-0. M. 22. Jarque, dentro del área pequeña y tras un servicio de cabeza de Fredson, controla y empuja a gol. 2-0. M. 59. Tamudo lanza un penalti, Doblas rechaza con las piernas y el propio Tamudo recoge el rechace y marca de cabeza.

Árbitro: Rubinos Pérez. Expulsó a Doblas (m. 55) por un agarrón a Tamudo. Amonestó a Zabaleta, Robert, Luis García y Luis Fernández.

Estadio de Montjuïc. 42.000 espectadores.

La falta de personalidad del juego del Betis fue proporcional al anonimato con el que desfilaron por Montjuïc algunos de sus jugadores. El mejor exponente de su lasitud, sorprendente en un equipo metido en una zona tan comprometida, fue Joaquín. Como quiera que Serra Ferrer no dio entrada a Assunçao hasta el minuto 52 y que Rivera y Edu no brillaron, el Betis careció de capacidad para marcar los tiempos y dotar de sentido a su juego de ataque.

El Espanyol se organizó con muchas precauciones defensivas y como suele ser habitual, a la que se adelantó en el marcador, le cedió el balón y tres cuartas partes del terreno al Betis. Sus centrales, Jarque y Lopo, aburrieron a Robert y, junto a Ito, cortaron de cuajo todas las posibilidades ofensivas del Betis. Durante el primer tiempo todas las ocasiones fueron para el Espanyol que se benefició de los pases de lujo que garantiza De la Peña y de la rapidez y visión para buscar los espacios de Tamudo y Luis García.

Contreras salvó una tiro a bocajarro del delantero asturiano nada más empezar. El Espanyol abrió el marcador en una acción atípica porque se gestó en un centro desde la medular de Sergio Sánchez, una asistencia de cabeza de Fredson y el control y el remate de Jarque. Un primer penalti, más que discutible por un leve rifirrafe de Rivas con Fredson dentro del área, lo desperdició Tamudo.

Pudo ser el punto de inflexión que buscaba el Betis. Sucedió todo lo contrario. Tamudo se lo tomó como una cuestión personal y se las hizo pasar canutas a la defensa del Betis. Una excelente asistencia de De la Peña pareció quedar resuelta cuando Contreras se adelantó a Tamudo. Pero el meta del Betis se hizo un lío con el balón. Un pecado mortal cuando delante está el capitán del Espanyol, un tipo capaz de perseguir un balón en un escaparate. Contreras le hizo penalti y fue expulsado. A Tamudo no le tembló el pulso pese a haber fallado el primer penalti. Volvió a lanzar. Volvió a fallar. Pero intuyó hacia donde iba el rechace de Doblas y cabeceó para marcar el gol que sentenció. El 2-0 tuvo un efecto inmediato en el Betis que, como si hubiera soltado lastre, empezó a jugar mucho mejor. El Espanyol afiló su contraataque. Lotina dio entrada al rápido y escurridizo Corominas y De la Peña dispuso de terreno libre para manejar el despliegue. Mientras que Iraizoz y los palos frenaban a Assunçao y los suyos, Coro y De la Peña fallaban dos mano a mano con Doblas. El tiempo corría a favor del Espanyol que, tras concluir el partido, consumó la fiesta ofreciendo la Copa del Rey recién conquistada a los 42.000 aficionados que le apoyaron ante el Betis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de abril de 2006