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Otegi pide a Ibarretxe que cese el acoso de la Ertzaintza a Batasuna

El 'lehendakari' cierra con el líder radical su ronda de consultas

El líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, pidió ayer al lehendakari, Juan José Ibarretxe, en la reunión de más de dos horas que tuvieron en Ajuria Enea, que cese la "persecución" de la Ertzaintza hacia la izquierda abertzale. A la salida manifestó que ya "no hay excusas" para seguir sin constituir la mesa de partidos. Otegi declaró que su interés principal tras el alto el fuego de ETA es hacer una "verificación democrática": si se va a respetar el acuerdo "plural y entre diferentes" al que lleguen los vascos. "Y ahí no se ha avanzado", afirmó.

Mientras el presidente del Gobierno verifica cada 15 días con los informes de las Fuerzas de Seguridad del Estado si el alto el fuego de ETA va en serio, a Otegi le preocupa otro tipo de verificación, que ayer denominó "democrática": la de si España y Francia van a aceptar y respetar lo que decidan "las personas que viven y trabajan en Euskal Herria". Y en esta segunda prueba "no se ha avanzado nada", se quejaba ayer el dirigente independentista vasco.

Otegi, acompañado por los también miembros de la nueva Mesa Nacional de la ilegalizada Batasuna Pernando Barrena y Juan José Petrikorena, cruzó a las diez de la mañana la puerta principal de la sede de la Presidencia vasca. Primero su enfermedad y después su estancia en prisión habían impedido la celebración de la entrevista entre Otegi e Ibarretxe, reunión con la que ayer el lehendakari cerró esta primera ronda para analizar las consecuencias del alto el fuego permanente anunciado por ETA el pasado 22 de marzo. Una ronda de la que se autoexcluyó el PP, precisamente por la presencia del partido ilegalizado por su relación con ETA.

Ayer, la presidenta de los populares en Euskadi, María San Gil, dijo que Ibarretxe sigue "absolutamente obcecado" en construir el futuro "de la mano de Arnaldo Otegi". Criticó a Zapatero y al lehendakari por hacer de la formación ilegalizada la "protagonista" y la que "marca la pauta" en este momento político tras el alto el fuego.

La delegación de Batasuna permaneció reunida con el presidente vasco dos horas y media, la cita más larga de las celebradas en esta ronda de contactos. Hablaron con "sinceridad, honestidad" y "profundidad política" de una oportunidad para encauzar el conflicto que no se había dado en las ultimas décadas, según el líder abertzale. En la comparecencia posterior ante los medios, Otegi no se mostró impaciente, aunque desgranó los puntos fundamentales por los que a su juicio deberían transcurrir los trabajos políticos. Así, indicó que tras el alto el fuego permanente anunciado por los terroristas, "ya no hay excusas" para no poner en marcha la mesa de diálogo entre todos los partidos. Y así se lo recordó a Ibarretxe, quien tras su entrevista con Zapatero vino a admitir, tras las primeras prisas nada más conocerse el anuncio de ETA de poner en marcha la mesa de partidos, que los tiempos los marca el presidente del Gobierno y que en estos momentos estamos en lo que el lehendakari denomina proceso de "verificación ética". Es decir, si existe una voluntad inequívoca por parte de ETA de abandonar la violencia. Y que ahora la política debe esperar, al menos hasta que el presidente Zapatero informe en junio al Congreso de sus intenciones en relación con el diálogo con los terroristas.

Un Estado vasco

Otegi aseguró no tener acceso a los informes policiales que obran en manos de Zapatero sobre el alto el fuego -en algunos de los cuales "seguro que aparecemos nosotros", señaló-, pero dijo no tener dudas de las intenciones de ETA. Sí puso más en cuarentena la disposición de España y Francia para respetar lo que decidan los vascos, una "verificación democrática en la que no hemos avanzado mucho". En cualquier caso, avisó de que en esa mesa, Batasuna defenderá la creación de un Estado vasco reunificado "desde posiciones socialistas. Y si la gente lo quiere así, queremos saber si será posible o no llevarlo adelante",

Otegi también llevó bajo el brazo una petición expresa para Ibarretxe: que la Ertzaintza deje de "perseguir" a los miembros de la izquierda independentista. El dirigente de la formación ilegalizada recordó las detenciones de dos presuntos miembros de ETA realizas por la policía vasca -uno de ellos puesto en libertad-, los seguimientos, las filmaciones de manifestaciones y la prohibición de concentraciones. "Hay que acabar definitivamente y de manera urgente con una estrategia del pasado que sólo genera crispación y confrontación", reclamó.

Bonos para financiar a ETA

La Guardia Civil trasladó ayer a Madrid a Ibon Meñika, detenido la víspera en Abadiño (Vizcaya) en un control realizado por la Guardia Civil. Los agentes encontraron en su coche 90 recibos de bonos con el sello de ETA para recaudar dinero a favor de los terroristas. Cada bono costaba 60 euros. La Guardia Civil registró después su domicilio y una herriko taberna (sede de Batasuna) en Zamudio, según aseguró ayer en un comunicado el partido ilegalizado. Batasuna considera ambos hechos "pasos en la dirección equivocada" y medidas que "alargan el conflicto".

Meñika puede ser acusado de un delito de colaboración con banda armada por haber recaudado presuntamente dinero para ETA. El detenido actuó como portavoz del grupo de miembros de Jarrai, Haika y Segi juzgados en la Audiencia Nacional en 2005. Fue condenado a tres años de prisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de abril de 2006

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