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Reportaje:

El enigma del morabito de Gandia

Un reciente estudio arqueológico desmonta la hipótesis del origen islámico del edificio y dice que se trata de una "nevera de tránsito"

Un reciente estudio arqueológico desmonta el origen islámico que hasta ahora se atribuía a la edificación cilíndrica de piedra ubicada en la Serra de Falconera, en el Pla de la Marxuquera de Gandia, próximo al yacimiento paleolítico de la Cova de les Meravelles. Esta construcción, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por su singularidad arquitectónica, se conoce popularmente como el morabito, término con el que se designaba al musulmán que hacía vida similar a la de los ermitaños. Esta es la teoría que desde hace décadas mantenían historiadores y arquitectos. Ahora bien, la falta de documentación y datos que acreditaran esta hipótesis daba pie a nuevas interpretaciones. Una de las primeras referencias escritas data de 1962, en un manuscrito de Antonio Sancho Santamaría, que habla del edificio y dice que recuerda a los "morabitos norteafricanos". El historiador Josep Camarena menciona también esta singular construcción en un artículo publicado el 11 de marzo de 1970 en el diario Ciutat, con la denominación de morabito. Y así se conoce popularmente el edificio.

El término morabito alude al musulmán que hacía una vida similar a la de los ermitaños

Un informe elaborado por el director del Museu Arqueològic de Gandia (Maga) Joan Cardona, y el arqueólogo Paco Blay, abre una nueva teoría que desmonta la creencia tradicional que relacionaba el edificio con el culto islámico. Sus estudios apuntan hacia una nueva dirección. Aseguran que podría tratarse de una antigua "nevera de transición", datada en el siglo XVII, y que servía de depósito de hielo o nevera rural al servicio del comercio de nieve de Gandia en los siglos XVII y XVIII. Los arqueólogos autores del estudio puntualizan que los datos de su trabajo no son firmes, sino que abren una nueva hipótesis, por tanto cuestionable. Pero si se confirma, estaríamos ante la primera construcción de estas características conocida en la Comunidad Valenciana.

Blay y Cardona iniciaron una nueva línea de investigación sobre el origen del edificio basada en los topónimos locales de la zona, conocida popularmente como La Nevasca; por referencias en el entorno, como el camino de La Nevera; y en datos topográficos. Se tiene conocimiento que desde la época medieval se comercializaba el hielo de las montañas de la Falconera, explica Cardona. Esto, junto a los datos extraídos de la excavación arqueológica, lleva a los arqueólogos a afirmar que "la construcción podría ser un depósito regulador de tránsito de hielo, que se hacía en las partes altas de la montaña pero que quedaba muy lejos de la zona de consumo, que era Gandia". Se trataría por tanto de un depósito intermedio entre el lugar de producción del hielo y de consumo. "Nos reafirmamos en esa teoría por cuestiones constructivas y tipológicas. Es un edificio posterior al siglo XVII. Consideramos por ello que no puede ser un morabito. Hay además otros indicios, como una zona importante de población de animales de carga que se concentran en su entorno, que nos lleva a pensar en el tránsito de hielo, a afirmar que se trata de un depósito" o nevera, insisten los arqueólogos.

Jorge Cruz, especialista valenciano en el comercio de la nieve y sus instalaciones, pone en duda esta línea de interpretación por la no presencia en el edificio de un pozo o cava para recoger hielo, "universal en estas instalaciones". Paco Blay reconoce esta laguna, pero asegura que "hay muchas evidencias, parecidos en construcciones de neveras, en la forma de la cúpula, la falta de ventilación y unos cuantos elementos que coinciden", y que hacen pensar que estamos ante una "nevera de transición" singular.

Sea nevera o morabito, el Ayuntamiento de Gandia ha apostado por la recuperación y consolidación del edificio. El municipio adquirió la construcción y parte de su entorno, y recientemente ha finalizado los trabajos de adecuación de los accesos. El informe arqueológico ha sido la primera fase de un proyecto más ambicioso, que pretende ligar esta construcción y su entorno en una ruta cultural para difundir la Cova de les Meravelles, que junto a la Cova del Parpalló, ubicada en sus proximidades, también en término de Gandia, constituyen dos de los yacimientos arqueológicos del Paleolítico más importantes de Europa. El concejal de Planificación y Proyecto de Ciudad, Josep Miquel Moya, asegura que esta apuesta pretende ofrecer una "alternativa turística cultural complementaria al sol y playa". Estudian ya una doble denominación del edificio Nevasca-Morabit, que aglutinaría las dos versiones sobre su origen, mientras se resuelve la incógnita de esta construcción singular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de marzo de 2006