Reportaje:

La identidad mestiza del PSPV-PSOE

El catedrático José Antonio Piqueras analiza en su libro 'Persiguiendo el porvenir' la evolución del socialismo valenciano

José Antonio Piqueras, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat Jaume I, acaba de presentar Persiguiendo el porvenir. La identidad histórica del socialismo valenciano 1870-1976 (Editorial Algar), un ensayo que repasa la evolución de este movimiento político en el último siglo. Con esta publicación obtuvo a finales de 2004 el I Premio de Ensayo de la Generalitat Valenciana en castellano.

Piqueras combate la visión difusionista de que el socialismo partió de un núcleo madrileño (en mayo de 1879 se crea el PSOE en Madrid), y de ahí se extendió al resto del país. "El socialismo se hizo desde muchos sitios y fue consecuencia de una evolución simultánea de la politización del trabajo", explica el catedrático. En el caso valenciano, los orígenes del socialismo hay que buscarlos en los talleres de oficios y no en las grandes fábricas y, aunque políticamente tarda mucho en expresarse, esto no significa que no exista. "Son ellos

[a través de sociedades de oficios] los que quieren mejorar sus condiciones laborales", apunta Piqueras. El 3 de diciembre de 1886 se funda con carácter estable la Agrupación Socialista de Valencia, en el entonces Casino Industrial situado en la calle de Roteros, tras dos intentos frustrados en 1881 y 1884. En los años 20 y 30 del pasado siglo, el movimiento socialista está básicamente arraigado en Alicante, mientras en Valencia es menos relevante y prácticamente inexistente en Castellón. Es a finales de la Guerra Civil cuando se puede ver, según Piqueras, un crecimiento considerable en la afiliación en Castellón y Valencia. En 1939, el partido socialista es el más fuerte y arraigado en el País Valenciano, "por eso la represión es también tan fuerte", recuerda el autor.

El número de ejecutados desde junio de 1938 en Castellón y a partir de abril de 1939 en Alicante y Valencia ascendió a 4.714. A los ejecutados, hay que añadir los 1.165 reclusos muertos en prisiones y campos de trabajo, la mayoría entre los años 1939 y 1942.

Durante la dictadura de Franco el partido pierde pie y en las décadas de los años 50 y 60 también pierde el tren de los cambios, en opinión de Piqueras. "Porque es un partido muy cerrado en sí mismo, precavido y muy rígido, que acaba envejecido", apunta el autor. Mientras los comunistas se abren en esas épocas a los movimientos católicos obreros y otros sectores de la sociedad, "los socialistas piensan que el ingreso de todos ellos en el partido atenta contra sus principios".

A las puertas de la transición se produce un fenómeno curioso. El grupo que lideran Felipe González y Alfonso Guerra dentro del PSOE busca interlocutores, que no sean los históricos del socialismo valenciano, en personas que proceden de los movimientos juveniles, de la democracia cristiana y del valencianismo político y que son los que finalmente se unirán en el PSPV-PSOE. "El resultado de esta amalgama ideológica fue una organización -cita el libro- de grandes contrastes internos, que abarcaba desde la democracia cristiana progresista al izquierdismo radical". A estos cambios atribuye Piqueras el carácter mestizo del actual partido de los socialistas valencianos.

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Gracias al proceso de esta última etapa, el partido suma a sus valores universales de justicia social, una especificidad valencianista que se ha demostrado "más integrada en el PSPV que, por citar otro caso, en el PSC", explica Piqueras. "Aquí se coexiste mejor", reitera el autor. El socialismo valenciano no asumió el valencianismo hasta la etapa de reconstrucción del partido y de la transición a la democracia, primero con la incorporación de los antiguos activistas de la Agrupación Socialista Universitaria, de forma moderada, y después con la integración en el PSOE del Partit Socialista del País Valencià y de quienes habían militado hasta entonces en los diversos grupos de la izquierda comunista, receptivos unos al nacionalismo fusteriano, impregnados otros de los principios de autodeterminación de los pueblos.

El catedrático de Historia Contemporánea de la UJI reflexiona acerca de la necesidad de repensar la política valenciana y su historia, "porque a veces la sesgamos y sólo nos queda una cierta sensación de frustración". Piqueras insiste en que las cosas hay que examinarlas en su contexto. De ahí que del reciente proceso de reforma del Estatut valenciano reconozca que sólo se han destacado los aspectos más contradictorios. "Es una buena reforma porque lo cierto es que da mayor capacidad de autogobierno", opina Piqueras, aun reconociendo que no es justo dejar fuera el voto de 200.000 valencianos.

En cuanto a la renovación más reciente en las filas del PSPV, Piqueras dice que ha sido muy rápida, si bien reconoce que ha sido más una sustitución de cuadros del partido que una amplia apertura a la sociedad. "La principal labor de Joan Ignasi Pla [secretario general del partido] ha sido poner orden, pero sigue pendiente la incorporación de personas externas que están activamente por un cambio político", concluye.

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Sobre la firma

Cristina Vázquez

Periodista del diario EL PAÍS en la Comunitat Valenciana. Se ha ocupado a lo largo de su carrera profesional de la cobertura de información económica, política y local y el grueso de su trayectoria está ligada a EL PAÍS. Antes trabajó en la Agencia Efe y ha colaborado con otros medios de comunicación como RNE o la televisión valenciana À Punt.

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