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La Generalitat sortea en L'Hospitalet 11 pisos que no están adaptados entre 15 discapacitados

Las viviendas han visto aumentar su precio entre 12.000 y 18.000 euros en un año

La Generalitat sorteó ayer 11 pisos entre 15 personas discapacitadas en régimen de compra en el barrio del Gornal de L'Hospitalet. Las viviendas no están adaptadas para ser utilizadas por personas con disminución física. "Cada uno se la puede adaptar en función de la discapacidad que tenga", explicó el director de los servicios de Bienestar y Familia del Ayuntamiento de L'Hospitalet, Jaume Lluís Claverol, que dirigió el sorteo. Para adaptarlas, Claverol expuso a los agraciados que tendrán que acudir por su cuenta a la Administración para pedir más ayudas.

Los beneficiados con los nuevos pisos, que ya estaban al corriente de este hecho, se llevaron otra sorpresa: el precio de las viviendas ha subido entre 12.000 y 18.000 euros respecto al anunciado hace menos de un año, algo que provocó momentos de tensión en la sala. Según la Generalitat y el Ayuntamiento, la diferencia se debe al aumento del valor de los pisos que se ha registrado durante el proceso de adjudicación, iniciado en abril de 2005.

"¿Tenemos que pagar nosotros los meses que ha tardado la Administración en sortear los pisos?", preguntó indignado Fermín Martín, uno de los adjudicatarios, cuyo piso ha pasado de los 126.000 a 138.000 euros. El 4 de abril de 2005 tenía que abrirse el periodo de solicitud, pero al final no se procedió a la inscripción hasta julio. Ante las quejas de buena parte de los adjudicatarios, Claverol explicó que de septiembre hasta finales de año se trabajó para comprobar, caso por caso, la situación económica de las 25 personas que querían optar a un piso, y asegurarse así de que el sorteo era justo. Al final, la lista se redujo a 15, que hasta ayer no fueron citados.

Representantes de Adigsa, la empresa de la Generalitat que administra las viviendas, visitó los pisos protegidos sin ocupar que gestiona en el Gornal e hizo un listado de los 24 que están vacíos y que no presentan barreras arquitectónicas en la escalera para destinarlos a personas con movilidad reducida. "Adaptarlos por dentro nos costará entre 15.000 y 18.000 euros más", dijo José Ramón Carrillo, de 33 años y con un 100% de discapacidad.

Pero es que el precio de los pisos, además de los extras citados, sufre otro incremento, ya que otra de las condiciones del sorteo es que nueve de las viviendas van asociadas a un aparcamiento, que cuesta 21.000 euros. Manuel Vázquez, de 42 años y en silla de ruedas desde hace uno y medio, no puede conducir: "Tengo que pagar la plaza si quiero el piso. La solución será intentar alquilarla. Si no puede ser, será sólo para cuando vengan a verme mis amigos", explicó. Sin ascensor en su casa, actualmente Vázquez sólo sale una vez al mes o cuando acude la ambulancia para hacer recuperación.

Las condiciones para acceder a una hipoteca eran las mismas que en una adjudicación de vivienda pública ordinaria: un máximo del 80% del valor del piso y que hay que devolver en 20 años. Varios de los que ganaron mostraron dudas sobre si podrán obtener el préstamo y, por lo tanto, la vivienda. "Por nuestra condición no hay posibilidad de tener un buen sueldo", comentó Carrillo. Claverol les expuso como solución solicitar otro préstamo del 20% del importe de la vivienda a otro banco. Ante las protestas de los asistentes, afirmó: "Os ofrecemos un piso que vale una tercera parte de lo que actualmente cuestan en L'Hospitalet, y celebramos un sorteo sólo para vosotros, ésta es nuestra ayuda".

Entre los cuatro aspirantes que no consiguieron piso estaba Giorgi Kilasonia, un joven georgiano que llegó a Cataluña en el año 2000. Sus expectativas de progreso se truncaron en 2004, cuando trabajando en una obra se le cayó encima un techo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de febrero de 2006