El retraso en una operación de asfaltado colapsa el tráfico de la M-30 durante horas

Tres pequeños accidentes contribuyeron a convertir la autovía en un inmenso tapón

La hora punta de entrada a la capital ayer por la mañana se convirtió en una trampa para miles de conductores que intentaban llegar a sus trabajos. Una vez más, las obras de soterramiento de la M-30 mezcladas con tres accidentes casi consecutivos en el tiempo motivó que miles de automovilistas se metieran en una ratonera que no se solucionó hasta las once de la mañana, aproximadamente. El retraso en la finalización del asfaltado de un tramo de esta vía de circunvalación entre las avenidas de la Albufera y del Mediterráneo complicó aún más el tráfico.

Los problemas se encadenaron uno tras otro en plena hora punta en toda la zona sur y este de la M-30, lo que repercutió en el resto de la vía y en las carreteras de entrada a la capital, según fuentes municipales.

El primer problema se presentó sobre las siete de la mañana. Antes de esa hora estaba fijado que acabara el asfaltado de un tramo de la M-30 entre la avenida de la Albufera y el desvío hacia la autovía de Valencia (A-3). Por problemas de la empresa que los ejecuta, estos trabajos se demoraron más de lo previsto, por lo que la capacidad para que los coches pasaran por ese punto se vio reducida. Justo cuando miles de madrileños comenzaban a acceder a la capital, lo que produjo un efecto dominó. Los coches formaron un tapón que llegó a la zona sur, donde suelen producirse las mayores retenciones. Éstas también son consecuencia de los desvíos producidos por el soterramiento de la M-30.

El primer accidente se produjo sobre las ocho de la mañana en el puente de Vallecas, en el sentido norte, lo que redujo aún más la capacidad de esta vía. El choque fue sólo un alcance, sin que se produjeran víctimas, según fuentes municipales. Los vehículos estuvieron parados en ese punto y en los anteriores durante muchos minutos hasta que fue resuelta la incidencia.

A esa misma hora se registró otro accidente, en este caso, a la altura de Sanchinarro, en el tramo en el que la M-30 pasa a ser autovía de Burgos (A-1). El último choque tuvo lugar en el puente de Toledo, cerca del estadio Vicente Calderón, también en sentido norte. Los vehículos ocuparon uno de los tres carriles con los que cuenta la calzada, hasta que fueron retirados del lugar.

Conductores, usen otras rutas

El llamamiento que hizo el centro de pantallas del Ayuntamiento de Madrid a los conductores a través de las emisoras de radio era más claro: "Eviten la M-30 y utilicen vías alternativas".

El problema que se les planteó a muchos automovilistas es que esta vía de circunvalación es la única posible y sin semáforos que pueden utilizar, en especial, para acceder a sus trabajos. Es decir, no tenían caminos alternativos claros para los desplazamientos desde el sur hacia el norte, que es donde se produjo el principal problema.

Uno de los que sufrieron los problemas del atasco fue el portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Alfredo Pérez Rubalcaba. Llegó tarde a los estudios de la cadena SER, donde fue entrevistado.

Igual ocurrió a otros automovilistas, que sufrieron los embates de los atascos. "No hemos pasado de primera y segunda velocidad. Te desesperas porque ves pasar el tiempo y que no llegas a la hora de fichar ni de casualidad", señaló un conductor de Alcorcón que trabaja en el centro de la capital.

Otros conductores utilizaron vías alternativas que estaban igualmente colapsadas, como la avenida de Valladolid o la calle de General Ricardos. "Era la única forma de salir de ese gran atasco y eso que también estaban llenas de coches y los semáforos retrasan mucho", comentó una conductora.

Fuentes de la Dirección General de Tráfico (DGT) señalaron que las carreteras de acceso a la capital tuvieron una hora punta de entrada "normal" y que los grandes atascos de la M-30 no afectaron al resto de accesos a Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de febrero de 2006.

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