La Guardia Civil desmantela una banda de 'cazatesoros' en Cádiz

Detenidos tres tripulantes del barco, que tenían cinco rifles de asalto

La Guardia Civil ha dado por desmantelada una red que se dedicaba al expolio de restos arqueológicos submarinos en aguas de Cádiz. En la operación, que el instituto armado ha denominado Bahía, han sido detenidos, hasta el momento, tres tripulantes del barco Louisa, que estaba atracado en el muelle comercial de El Puerto de Santa María. En el interior del buque, han sido halladas piezas arqueológicas.

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También había armas de asalto preparadas para disparar y material de alta tecnología para las prospecciones y el buceo. Los investigadores consideran la red "peligrosa" y "sofisticada". El coronel jefe de la comandancia de Cádiz, Antonio Dichas, tiene claro que los miembros de la banda de cazatesoros no son unos principiantes. Su sobrada preparación se revela en la elevada inversión del material empleado. Sólo uno de los elementos incautados, un robot empleado para la localización de pecios, ha sido valorado en 600.000 euros.

A él se suman ocho detectores de metales, dos sondas para escanear el fondo marino, 30 metros de manguera succionadora, cuatro GPS, cinco ordenadores portátiles e incluso una cámara de descompresión, destinada a recuperar a buzos que realizan inmersiones a grandes profundidades. La bodega del barco era un auténtico taller de buceo con equipamiento de última generación.

El derroche de medios se evidencia también en la precisa documentación de los mapas y documentos con la que rastreaban los tesoros hundidos en aguas gaditanas.

Archivo de Indias

De hecho, contaban con copias de documentos originales del Archivo de Indias, que fueron traducidos del castellano antiguo para una mejor interpretación. Estos textos daban claves para localizar galeones sumergidos.

A la alta sofisticación se le une la "peligrosidad" de la banda, demostrada con la incautación a bordo de cinco rifles de asalto M-16 estadounidenses, una escopeta semiautomática y abundante cartuchería. "Está claro que estaban preparados para defender de la competencia lo que habían expoliado", dijo Dichas.

La operación de la Guardia Civil, en la que han colaborado técnicos del Centro Andaluz de Arqueología Subacuática de Cádiz (CAS), dependiente de la Junta, ha permitido recuperar 27 bolas de cañón del siglo XVII, tres anclas romanas del siglo II antes de Cristo, un cuello de ánfora fenicia, una bolsa con balas de metralla usadas en la batalla de Trafalgar y un trozo de madera antigua. Tras la autorización judicial, los restos serán analizados por personal del CAS y quedarán depositados en el Museo Provincial de Cádiz.

Los tres detenidos son la hija del capitán del buque, de nacionalidad estadounidense, y otros dos tripulantes procedentes de Hungría. El capitán aún no ha sido detenido. También se intervino el Louisa y otro barco, que estaba en dique seco, y que se cree que le servía de apoyo.

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