Apuntes

Estudiar el mercado para darle lo que busca

En el vestíbulo del instituto de Orriols, al norte de Valencia, pueden verse carteles de festivales de música, de clases particulares y también dos de la Universidad Politécnica de Valencia. La llamada de estos últimos es la misma: El 44% de los graduados tenía trabajo cuando fue a recoger el título el curso pasado. Si el plazo se extiende a los seis meses posteriores, el porcentaje de empleados sube hasta el 86% del total.

Los carteles y los datos provienen del Servicio Integrado de Empleo (SIE), dirigido por Carlos Ayats. El índice de ocupación que ofrece el departamento es la media de todas las titulaciones, pero existen grandes diferencias entre unas y otras. El 76% de los arquitectos técnicos, por ejemplo, estaban trabajando cuando recogieron el título, frente al 54% de los arquitectos -una advertencia, explica Ayats, contra la "sobrecualificación profesional"-. Lo mismo ocurre con los ingenieros de caminos (el 55,6%) y su carrera técnica, los ingenieros de obras públicas (67,1%).

En una posición muy diferente se encuentran los títulos del campus de Vera con menos salidas laborales: El 27,4%, de los licenciados en Bellas Artes y el 25% de los ingenieros agrónomos tenían trabajo en el momento de recoger su diploma.

"Te puedo dar estos datos porque tenemos una oficina de prospectiva", dice el director del SIE, un organismo creado en el curso 2000-2001. El estudio de inserción laboral por carreras está cada vez más extendido. "Puede sonar un poco rudo, pero es así. Si produces titulados es como si produces zapatos: Tienes que saber si te los van a comprar".

El SIE tiene un técnico en cada centro que se encarga de la gestión de las becas formativas en empresas. El sistema de búsqueda de empleo, en cambio, está centralizado. Los alumnos dejan sus currículos y las empresas solicitan un tipo de perfil. Todo, a través de Internet, en el sitio www.sie.upv.es. Cuando los datos se cruzan, el SIE envía un SMS al móvil del graduado (el procedimiento funciona hasta dos años después de acabar la carrera). La prueba de que el método funciona, afirma Carlos Ayats, es que la Politécnica medió en el año 2004 en la firma de 943 contratos laborales, dejando al margen las prácticas.

El servicio ofrece a los alumnos asesoramiento en cómo debe responderse a las solicitudes de empleo, cómo comportarse en una entrevista de trabajo, y también sobre cómo desenvolverse, al principio, en el ámbito laboral: "Por ejemplo al presentar un proyecto o al acudir a una obra a hablar con los industriales". Esos momentos, concluye, Ayats, "en los que a todos nos han temblado las piernas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de enero de 2006.

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