BAUTIZO EN EL PALACIO DE LA ZARZUELA

Leonor es bautizada en la pila de los Reyes

Leonor de Borbón y Ortiz, la primera hija de los príncipes de Asturias y segunda en la línea de sucesión al trono, recibió ayer el bautismo en la pila del siglo XII de Santo Domingo de Guzmán, reservada a príncipes e infantes, aquellos llamados a reinar algún día. La ceremonia, celebrada en el palacio de la Zarzuela, combinó el carácter eminentemente familiar que don Felipe y doña Letizia deseaban para el acto con gestos que denotaban que la protagonista era la heredera del heredero.

Durante los últimos 42 años ha habido 10 bautizos en el palacio de la Zarzuela, y dos de ellos han tenido una trascendencia institucional muy marcada. Hace 38 años, en el mismo vestíbulo en el que ayer fue acristianada la infanta Leonor, recibió las aguas bautismales su padre, don Felipe. En aquella ceremonia, la reina Victoria Eugenia y el conde de Barcelona apadrinaron a Felipe de Borbón por tratarse del continuador de la línea sucesoria al trono, y en esta ocasión fueron los reyes de España quienes ejercieron este papel con su séptimo nieto.

El presidente del Gobierno y representantes de los poderes del Estado asisten entre un centenar de invitados a la ceremonia
Don Felipe y doña Letizia siguen la tradición de la familia real y unen al nombre elegido para su niña el de Todos los Santos
Los Reyes de España apadrinan a la primera hija de los príncipes de Asturias en una ceremonia sencilla y familiar

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La importancia de la ocasión también quedó remarcada por la presencia en el acto del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su esposa, Sonsoles Espinosa; de los presidentes del Congreso (Manuel Marín), del Senado (Javier Rojo), del Tribunal Constitucional (María Emilia Casas) y del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (Francisco José Hernando), acompañados de sus cónyuges.

También acudieron el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, en calidad de notario mayor del Reino; el decano de la Diputación permanente y Consejo de la Grandeza, Enrique Falcó, conde de Elda, y la directora general de los Registros y el Notariado, Pilar Blanco-Morales. Asimismo, asistieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.

La mayoría del centenar de invitados eran familiares, además del equipo médico que el 31 de octubre atendió el parto en la clínica Rúber Internacional, encabezado por el doctor Recasens.

Durante la ceremonia, en el lado del Evangelio, se situaron, en primera fila, los Reyes y padrinos, los príncipes de Asturias con la infanta Leonor en brazos de su madre -que en algunos momentos abanicó a la pequeña- y los duques de Lugo y Palma. Doña Elena sentó en sus rodillas a su hija Victoria Federica, que acarició a su prima Leonor de vez en cuando, y doña Cristina hizo lo mismo con su hija pequeña Irene.

Detrás de la familia real se situaron otros familiares de los Reyes, como las hermanas de don Juan Carlos, las infantas Pilar y Margarita, con sus respectivos hijos, y los dos hermanos de doña Sofía, Irene y Constantino de Grecia; éste último viajó a Madrid acompañado de su esposa, Ana María, y de cuatro de sus cinco hijos.

Enfrente, en el lado de la Epístola, se situó la familia de doña Letizia. Sus padres, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano; sus abuelos, Menchu del Valle, Enriqueta Rodríguez y Francisco Rocasolano, bisabuelos de la pequeña Leonor; y las dos hermanas de la Princesa, Telma y Erika, entre otros familiares. La abuela materna de doña Letizia protagonizó una de las anécdotas de la ceremonia, al cruzar el vestíbulo para dar la paz a la familia real durante la misa.

Al comenzar la ceremonia religiosa, el príncipe de Asturias leyó un texto del profeta Ezequiel que habla de "agua pura", de purificación. Mientras, la pequeña Leonor permanecía dormida, como estuvo casi toda la ceremonia. Solamente abrió los ojos y dio un respingo cuando el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, derramó el agua traída para la ocasión desde el río Jordán sobre su rubia cabeza. Eran las 13.10 horas.

Sus primos, los hijos de las infantas Elena y Cristina, rodearon curiosos la pila bautismal para ver cómo el agua despertaba a Leonor. El Rey y su hijo también se cruzaron una mirada cómplice en ese momento, mientras que doña Sofía ayudaba a doña Letizia a secar con un paño la cabeza de la pequeña.

Los príncipes de Asturias han querido seguir la tradición de la familia real y han decidido que su hija lleve también el nombre de Todos los Santos. Pero solamente han seguido en eso la tradición, ya que a diferencia del Príncipe y de las infantas, la pequeña sólo tiene un nombre: Leonor. "Un nombre que nos gusta a los dos y que tiene mucho de histórico", explicó don Felipe cuando anunció la decisión.

La familia real, durante la ceremonia del bautismo, oficiada por el cardenal Rouco Varela en el palacio de la Zarzuela.
La familia real, durante la ceremonia del bautismo, oficiada por el cardenal Rouco Varela en el palacio de la Zarzuela.POOL EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 14 de enero de 2006.

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