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Herido muy grave al perseguir a sus asaltantes

Un hombre cae al metro y se fractura el cráneo al correr tras los menores que le habían robado

A Miguel Ángel Castro Prieto, de 52 años, le robaron ayer la cartera y el teléfono móvil en el metro y casi pierde la vida al intentar recuperarlos. Este hombre resultó herido muy grave después de que tres menores magrebíes le robaran a punta de navaja dentro de un vagón. Era casi la una de la madrugada y el tren estaba a punto de entrar en la estación de Buenos Aires (Vallecas). Los chicos, dos de 13 años y uno de 16, asaltaron a Miguel Ángel Castro dentro de uno de los vagones del tren y salieron corriendo con sus pertenencias. La víctima salió detrás de ellos y se inició una persecución por dentro de los vagones del metro, con el tren en marcha.

Los tres adolescentes cruzaron, a través de las puertas, de coche en coche. Castro iba detrás de ellos. El tren llegó entonces a la estación de Buenos Aires y se detuvo. La víctima del robo estaba justo en medio de dos vagones y desde allí, al ver a dos vigilantes de seguridad que estaban en los andenes les gritó: "¡Oiga, que me han robado¡". Fue lo último que dijo. Al intentar saltar desde el espacio que hay entre los coches al andén resbaló, perdió el equilibrio y se cayó. Su cabeza se estampó contra la vía. "El hombre sufre doble fractura de cráneo y está hospitalizado con carácter muy grave en el hospital Gregorio Marañón", explicó una portavoz de Emergencias Madrid.

Miguel Ángel Castro está casado, tiene dos hijos y dos nietos. En el momento del suceso volvía de trabajar como portero en la Ciudad de la Imagen, en Pozuelo. Desde la estación de Buenos Aires todavía tenía que coger un autobús para llegar a su casa, en Moratalaz. Su familia afirmó ayer que denunciará a Metro: "No entendemos cómo puede haber tan poca seguridad y dejan que haya menores sueltos a esas horas".

"En Metro no podemos impedir la entrada a nadie, los menores de más de seis años pueden entrar solos. La seguridad en la red funciona perfectamente y los vigilantes actuaron bien", afirmó una portavoz de la Consejería de Transportes.

Los tres menores magrebíes fueron retenidos por los vigilantes de seguridad de Metro y puestos a disposición de la policía. Se trata de I. O., de 13 años, L. B., de 13 años, e Y. C., de 16 años. Están acusados de robo con intimidación y violencia. "Estas identidades responden a lo que ellos han dicho, porque iban indocumentados. Hay que comprobar que realmente son ésas sus edades, porque muchas veces dicen que son menores porque piensan que así se van a librar de los cargos", advirtieron fuentes policiales.

Los tres chicos han pasado al Grupo de Menores del Cuerpo Nacional de Policía (Grume). Los familiares de la víctima aseguraron que aún no han recuperado ni la cartera ni el teléfono móvil que le fueron sustraídos a Castro.

"Me da igual que sean menores, lo que quiero es que paguen lo que han hecho", pidió ayer Guillerma Prieto, de 84 años y madre del herido.

El suceso ocurrió en la estación de Buenos Aires, en la línea 1. Esta línea de metro es de gálibo estrecho y por eso sus trenes, modelo 2000 y de color rojo y blanco, no son como los del resto de la red, en los que no hay separación entre un vagón y otro. Los trenes de la línea 1 son más estrechos y se puede pasar de un coche a otro, según explicó una portavoz de Transportes.

Miguel Ángel Castro estaba en paro y de vez en cuando hacía sustituciones como portero de edificios. Cuando fue asaltado regresaba de hacer un servicio en el turno de tarde. La víctima, que tiene seis hermanos, había pasado el día de Reyes con sus dos nietos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de enero de 2006