La producción de Seat se paraliza unas horas tras los despidos, que afectan a un 23% de afiliados de CGT

La entrega de las cartas de despido a cada uno de los 660 trabajadores de Seat, que se inició el pasado jueves como un amargo preludio de las fiestas navideñas y que terminó ayer, provocó la paralización de la producción en la planta de Martorell. Fuentes de la compañía admitieron que las interrupciones en algunos de los talleres, principalmente en las áreas de pintura y de montaje, pararon con facilidad la fabricación de vehículos durante tres horas por la mañana. Posteriormente, la producción se reinició con normalidad, pero a media tarde volvieron a producirse interrupciones. Seat produce cerca de 2.000 vehículos al día.

Según fuentes sindicales, una parte de los trabajadores dejaron sus tareas "de forma espontánea" y se sumaron a asambleas improvisadas, a medida que iban conociéndose las identidades de los afectados, entre los que "hubo mucha emoción y algunas lágrimas".

Un 20% de mujeres

El sindicato CGT, que frente a UGT y a CC OO se desmarcó del pacto alcanzado en Seat para afrontar el excedente de plantilla, dijo abiertamente que "apoya" estos paros, con los que se solidarizaron en cadena trabajadores afiliados a otras organizaciones, y auguró la posibilidad de que sus protagonistas sean sancionados o incluso despedidos. "Podemos esperarnos cualquier cosa de esta dirección, de tanto miedo como nos han metido", afirmó Merche Sánchez, la nueva secretaria general de CGT de Cataluña. Sánchez es trabajadora de Seat desde hace más de 15 años y es una de las 132 mujeres despedidas, un 20% del total, cuando según CGT las mujeres suman un 12% de la plantilla. Seat sostiene que casi un 20% de la plantilla son mujeres.

Los criterios de selección de la lista de despedidos centraron buena parte de las discusiones. El presidente de Seat, Andreas Schleef, ha afirmado que en la selección se ha evaluado "el encaje de las cualidades de cada trabajador en la estrategia futura de la compañía" y que opta por el personal "cualificado y polivalente". Ayer, el secretario general de CC OO de Cataluña, Joan Coscubiela, afirmó que la lista "se ha hecho con el dedo de la empresa", y que entre los afectados se cuentan "bastantes" afiliados de este sindicato.

Salía así al paso de las acusaciones de "discriminación" que el responsable de la CGT de Cataluña en la planta de la Zona Franca, Paco Selas, había lanzado poco antes contra la dirección de la empresa. Según Selas, de los 660 despedidos, el 23% (145) son afiliados a CGT, cifra "desproporcionada" porque el sindicato representa al 7,6% de la plantilla. CGT explicó que entre los despedidos hay cinco parejas, personal con reducción de jornada, mayores de 55 años, personal discapacitado y "muchos oficiales de primera, el personal más cualificado de las plantas".

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