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El Carranza se rindió a Messi y ya son 12 victorias seguidas

Cádiz / Barcelona

Se va a poner de moda reconocer las virtudes del contrario en campo hostil. Con este Barcelona es fácil. Lo logró Ronaldinho en el Santiago Bernabeú y ayer le tocó a Leo Messi en Cádiz. El público del Ramón de Carranza aplaudió puesto en pie la retirada del campo del sub 20 más famoso del mundo cuando fue sustituido por Ezquerro a falta de pocos minutos para el final.

La calidad y suficiencia con la pelota del joven argentino pasó ayer por la Tacita de Plata. Él, agradecido, devolvió la ovación a la grada. Seguro que tendrá que repetir muchos gestos parecidos allá donde lleve su fútbol.

El gol de Giuly, que ya suma cuatro en esta Liga, y los dos del camerunés Eto'o, que ha celebrado 15 desde que se inició el campeonato, casi uno por jornada, permitieron que el Barcelona de Rijkaard escribiera ayer una bonita página en la historia del club al alcanzar la cifra de 12 victorias consecutivas, una más de las conseguidas en la temporada 1955-1956. Entonces, el equipo entrenado por el húngaro Franz Platko y cuyo líder era Laszlo Kubala alcanzó 11 triunfos seguidos entre el 25 de diciembre de 1955, cuando ganó al Copenhague (cuartos de final de la Copa de Ferias, 6-2), y el 4 de marzo de 1956, en partido de Liga disputado en Valladolid (2-0). Un empate contra el Sevilla, 0-0, truncó aquella racha.

El Barça de Rijkaard empezó por ganarle a Osasuna el 22 de octubre (3-0) y no ha parado todavía. Por el camino, tres partidos de Liga de Campeones: contra el Panathinaikos (5-0), Werder Bremen (3-1) y Udinese (0-2), Y el resto, de Liga: Osasuna (3-0), Málaga (2-0), Real Sociedad (5-0), Getafe (1-3), Real Madrid (0-3), Racing (4-1), Villarreal (0-2) y Sevilla (2-1).

El martes en el Camp Nou y contra el Celta del Vigo, que ayer perdió en su estadio contra el Deportivo de A Coruña, tendrá ocasión de alcanzar los 13 triunfos. En 1924 y 1928 el Barcelona logró encadenar 13 victorias consecutivas, pero entonces contaban como oficiales los encuentros que se disputaban para el campeonato de Cataluña y el de España.

La victoria de ayer tiene más mérito que las 11 anteriores, aunque sólo sea porque el Barcelona la consiguió sin su estrella, Ronalinho, que siguió el partido por televisión, aquejado de una gripe. "Esperamos ganar para darle una alegria", dijo Rijkaard ayer, instando a su hombres a jugar como equipo para suplir a la estrella. "Pensamos en los puntos, no en hacer historia", dijo Motta. Hubo puntos y récord. Y sin Ronaldinho.

"Hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual". Una semana antes de la fiestas, Cádiz vivió ayer una Nochebuena. Regalo para una afición que señala en rojo cada encuentro en el que su equipo es el anfitrión.

Llegó a la ciudad el todopoderoso Barcelona. La última tecnología digital salió ayer de casa para captar la imagen de un equipo que en la última década jamás piso el estadio Ramón de Carranza. Cámaras, vídeos, móviles, cualquier aparato fue válido para guardar para siempre tan señalada fecha. Luego vinieron los goles azulgrana, pero la juerga continuó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2005