Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:SAVIOLA | Delantero del Sevilla, cedido por el Barcelona | FÚTBOL | 15ª jornada de Liga

"Aquí sí me respetan"

El delantero Javier Saviola (Buenos Aires, Argentina; 1981) regresa hoy al Camp Nou con una camiseta diferente, la del Sevilla, a la del Barcelona, con el que tiene contrato hasta junio de 2007. Su relación con el equipo azulgrana mezcla la indignación contenida con el cuerpo técnico elegido por la directiva de Joan Laporta tras las elecciones a la presidencia del club en 2003 -lo cedió primero al Mónaco y luego, en este curso, al Sevilla- y el agradecimiento a los muchísimos barcelonistas que le han proporcionado afecto en las horas buenas y en las bastante peores.

Pregunta. ¿Cómo se ve de forma?

Respuesta. Yo me veo bien. No comence tan bien porque no había hecho la pretemporada. Perdí la forma física cuando tuve que entrenarme solo en Barcelona sin saber siquiera que iba a venir al Sevilla y menos aún qué preparación estaban haciendo los que ahora son mis compañeros.

"Para ser realista, es difícil ponerse a pensar en volver al Barça. Me molestó cómo salí. Si se hubiera manejado de otra forma el tema..." "Lo peor que nos puede pasar hoy a nosotros es mirar cómo lo hacen los azulgrana. Hay que jugar como uno sabe"

P. El sistema aplicado por Juande Ramos en el Sevilla, sin un ariete nato, no parece ser el que mejor le venga.

R. En el River Plate jugábamos con un delantero y Aimar y yo por detrás. En el Sevilla es distinto. A veces Juande meté a Luis Fabiano o Kepa arriba y a mí más atrás. Otras apuesta por el físico...

P. ¿Se puede decir que la delantera sevillista funciona?

R. Esto es un proceso. Tanto Luis Fabiano como Kanouté, Kepa o yo mismo somos delanteros de características muy distintas y en casi todos los partidos hemos variado de táctica y protagonistas. Cuando hay cuatro delanteros y los cuatro pueden rotar y jugar, todo se hace más difícil. Si hubiera dos o tres, yo creo que sería más fácil porque estaríamos más habituados a jugar juntos.

P. Pero las cosas van tan bien como para que ya haya dicho en público que le gustaría que el Sevilla le fichara.

R. Somos un equipo que ataca por las bandas con Adriano y Navas, sólido, con muy pocos goles recibidos y que siempre intenta hacer buen fútbol.

P. O sea, que se quiere quedar en Sevilla y en el Sevilla. ¿Los motivos son todos del balón o hay alguno del corazón?

R. No, nada raro (risas). Aquí sí me siento respetado. Mi madre está a mi lado y también está muy contenta. Cuando uno encuentra cosas que le benefician, la adaptación es fácil.

P. Pero esasalabras también parecen dejar claro que ya no se siente jugador del Barça aunque lo sea por contrato.

R. Para ser realista, después de estar una temporada en el Mónaco y la que voy a estar en el Sevilla y con el mismo cuerpo técnico al mando en el Barça, es difícil ponerse a pensar en volver. Es muy raro porque yo sigo siendo jugador suyo, pero el contrato se acaba en 2007 y el año que viene tendré que pensar en el futuro.

P. Lo que se mantiene intacto es el enorme afecto que le guarda una parte importantísima de la afición barcelonista.

R. Sí que tuve una química muy especial con la gente. Incluso en los momentos más difíciles, cuando me entrenaba solo, cuando mi marcha del Barça era ya casi segura, fue la gente la que me apoyó, la que me preguntaba por la calle el porqué de mi situación en el equipo. Para mí, ese reconocimiento es lo único rescatable de toda la situación. El reconocimiento de la afición barcelonista lo atribuyo al hecho de que no soy un jugador polémico. Siempre traté de actuar dentro del terreno de juego y ser feliz dentro del terreno de juego. Quizá la gente valore que lo que se tenga que decir se haga en el campo en vez de tratar de crear polémica.

P. ¿Le dolió que no le dejaran despedirse de esos aficionados sobre el césped y vestido de azulgrana?

R. Sí que me molestó. Habría preferido otra forma de decir adiós. Yo no pedía nada especial. Únicamente quería que se me respetara. Fue muy difícil porque estaba en un momento en el que me entrenaba en solitario, no se me daban explicaciones, no sabía en qué club iba a jugar... Si se hubiera manejado de otra forma el tema, todo habría sido distinto y mi salida habría sido mejor, no con tantos problemas.

P. La verdad es que hubo mucho ruido a su alrededor. El contrato que usted firmó con el entonces presidente barcelonista, Joan Gaspart, llegó con todos sus extraños detalles -recompensa económica por cada gol que anotara, una jugosísima prima por la nacionalidad española...- a la prensa. ¿Cree que su salida del club tuvo otras razones aparte de la futbolística?

R. Como jugador de fútbol y como persona, lo único que quiero pensar es que fue la parte del fútbol, que todo lo decidió el cuerpo técnico que está ahora en el club.

P. ¿Le ha defraudado Frank Rijkaard?

R. Yo respeto su postura. Cada técnico tiene sus gustos y prefiere un tipo de jugadores. No guardo rencor hacia nadie. Pero habría preferido irme del club más respetado de lo que me fui.

P. ¿Quién le faltó al respeto?

R. Faltar al respeto quizá no sea la mejor manera de decirlo. Lo que sucedió y lo que viví durante ese par de meses ya lo sabe todo el mundo. Me habría gustado salir con la cabeza más...

P. ¿Alta?

R. Mejor. Fue un proceso muy largo.

P. Una vez fuera y sabiendo lo que sabe del Barça, ¿cómo se les puede ganar?

R. Es complicado. Si atacas, pero dejas poca gente atrás, te mata con la gente que tiene en la delantera: habilidosos, rapidísimos... Y si sales a defenderte es aún peor. Hay que jugar como uno sabe. Lo peor que nos puede pasar a nosotros es mirar cómo lo hace el Barça.

P. ¿Cómo ve el Mundial de Alemania?

R. Es una ilusión.

P. Pero tiene muchas posibilidades de ser elegido.

R. Sí, posibilidades hay. Tengo muchas ganas de ir al que sería mi primer Mundial.

P. Ya triunfó en un campeonato sub 20.

R. Sí, fue espectacular, pero creo que éste será más difícil.

P. Con total seguridad, esta noche será ovacionado en el Camp Nou. Si pudiera, que les diría a esos aficionados desde el césped.

R. Lo único que podría decirles serían palabras de agradecimiento. Para ser sincero, he llegado a pensar que habría sido mejor que la gente no me tuviera tanto aprecio en Barcelona porque a la hora de irte se te hace terriblemente difícil. Me parecía imposible tener que irme de un sitio en el que tanta gente me quería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005