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El triste sino de Charleroi

La trágica historia de Muriel / Myriam añade una muesca más a la triste historia de Charleroi, una ciudad de inmigración que vivió tiempos mejores, pero también dramáticos. La vertiente islamista de su nueva desgracia supone la puesta al día de un terrible sino, del que la ciudad pretende escapar con el boom económico llegado de la mano del aeropuerto que explota la compañía de vuelos baratos Ryan Air.

La capital de la cuenca hullera de Valonia sufrió su primer gran golpe en 1956, con la explosión en una mina que acabó con 262 vidas, la mayor catástrofe sufrida por Bélgica en tiempos de paz. Más de la mitad de las víctimas, 136, eran italianas. Porque Charleroi era tierra de inmigración italiana y con el tiempo se ha convertido también en capital de la mafia belga, que vale lo mismo para el asesinato político que para el tráfico de droga.

"En Charleroi hay pocos musulmanes, porque la mayoría de los emigrantes son italianos", señala una vecina de los Degauque. Para ella está fuera de lo normal la conversión de Muriel al islam, aunque hace notar el caso de otro vecino, hijo de belga y polaca, que se casó con una turca "y se ha convertido en musulmán. Viste como un turco y se ha dejado barba".

Suburbio de Charleroi es Marcinelle, donde tenía su casa el infame Marc Dutroux, pederasta, secuestrador y asesino cuyas acciones humillaron a todo el país, que no daba crédito a aquellas atrocidades. Tampoco se explican hoy los belgas qué pudo convertir a Muriel en una Myriam dispuesta a la inmolación por la causa de Alá. Psicólogos y politólogos hablan de desarraigo, de personas con débil personalidad que encuentran un razón de vivir en la fe del converso, como señala Edwin Bakker, especialista en terrorismo islámico del holandés Instituto Clingendael. Un reciente informe sobre el estado mental de un converso sometido a juicio señalaba que el reo, "especie de gurú llevado al extremo, a la vuelta de la Meca, hinchado de un orgullo narcisista desmesurado, decidió atacar al diablo en un combate singular (...) Se tiene por igual a Dios que rige el universo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de diciembre de 2005