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Castrortega indaga con su pintura en la necesidad del hombre de 'volar'

La obra artística de Pedro Castrortega (Ciudad Real, 1956) puede explicarse desde su espíritu viajero. "Necesito salir, abordar nuevos mundos", dice. "De alguna manera, la pintura es para mi un viaje". La galería Kur de San Sebastián (Paseo de la Zurriola, 6) resume en una treintena de piezas -entre óleos, obra sobre papel y esculturas de madera- el fruto de esa forma de vivir el arte que le ha llevado a explorar en sus cuadros la necesidad del hombre de escapar de su entorno.

La exposición, que se prolongará hasta el 10 de enero, refleja un momento de transición en su obra, cargada de simbología. "Suelo trabajar por familias y aquí puede verse el tránsito entre dos de ellas", explica. "Durante un tiempo me he centrado en Ícaro, pero no como mito, sino como presente. Luego he ido derivando hacia el concepto de corpus, en el que se integra esa necesidad de salir de uno". Y en el camino de una idea a otra, ha ido dejando un poco la figuración más surrealista para introducirse en otra "más cercana".

Castrortega, que tiene obras en el Reina Sofía de Madrid o el Museo de Artes Gráficos de El Cairo, expresa estas reflexiones con cuadros mayoritariamente de fondos claros que muestran fragmentos del cuerpo humano: corazones, genitales o, por ejemplo, pies con alas. Valora la estética, pero cree que el arte es mucho más que eso. "Es un lugar de encuentro donde compartir pensamientos y placeres" y sobre esa máxima asienta su trabajo, aunque no se entienda. Pero tampoco le preocupa. "La única manera de ser feliz es hacer lo que quieres, perseguir tus fantasmas para convivir con ellos".

Él se encuentra cómodo haciendo un arte cargado de lírica con esculturas, grabados y pinturas. Sobre todo, cuando se entraga a esta última disciplina por la que siente predilección. "Creo que hay una persecución de la pintura por parte de grandes sectores profesionales", asegura. "Y me da mucha pena. Sigo creyendo que es el arte más difícil que se puede hacer. Porque partes de la nada, partes de una idea y unas manos. No hay maquinaria por delante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 2005