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Reportaje:

El Athletic se pone en lo peor

El desánimo se apodera de San Mamés, que no descarta el descenso

El fantasma del descenso se ha apoderado de San Mamés como una obsesión. Javier Clemente, el nuevo entrenador del Athletic, ya dijo que no era un asunto descartable y los jugadores no ocultan que cada vez "la situación está un poco peor", como reconoció Etxeberria al término del partido contra el Alavés, les que pasó por encima y les venció por 0-2. San Mamés se deprime por semanas y ha interiorizado varios mensajes problemáticos. El primero, que se puede bajar a Segunda después de 108 años; el segundo, que la cantera no funciona, un asunto recurrente cuando las cosas van mal, a pesar de que la temporada pasada Lezama, con Ernesto Valverde, era el estanque dorado; el tercero, que los futbolistas están fundidos.

Lo inmediato es el presente, sin ningún parangón en la época contemporánea. Con José Ángel Iribar, el Athetic olió el descenso en 1987, cuando tuvo que disputar el play off que se inventó el mago José Ramón de Irigoyen, presidente del Cádiz, para evitar los riesgos de descenso de su equipo. Luego lo revivió con Dragoslav Stepanovic, en 1996, ya sin play off. Desde entonces, nunca como ahora el club se ha sentido tan inerme. Ni el apoyo del público, que llenó el domingo San Mamés y se fue sin un silbido, ni la asunción del cambio de entrenador, con la crisis que lleva a cuestas, ni el silencio de la presidencia, que ha declinado en el poder mediático de Clemente su responsabilidad moral, han eliminado la depresión de un club que empieza a creer que le ha llegado su momento.

Deportivamente se ha intente todo. Se ha cambiado de entrenador -José Luis Mendilibar por Clemente-, y al menos diez futbolistas de los principales han cambiado sus posiciones naturales para resolver asuntos puntuales o estratégicos. A saber: Expósito, Iraola, Murillo, Lacruz, Casas, Tiko, Gurpegui, Etxeberria, Yeste y Javi González han jugado en dos o tres posiciones distintas con el mismo resultado final. Nadie conoce a nadie o lo que se conoce no funciona. Para algunos ex rojiblancos, el Athletic se debate en un asunto más fundamental que bajar a Segunda División, lo que no ha ocurrido en más de un siglo. Por vez primera se puede poner en cuestión su filosofía deportiva. "Eso sería lo peor, independientemente del resultado puntual de la temporada, porque el Athletic es mucho más que lo que suceda en un año", denuncia un ex jugador, y muchos en San Mamés echan en falta una proclama en favor de los vínculos de los jugadores con la entidad. El presidente, Fernando Lamikiz, acogotado, se ha recluido en sus próximos y delega cualquier asunto mediático en el viejo icono, Clemente, casi sin respuesta.

Lo cierto es que el Athletic juega mal, tiene pinta de cansado -con 12 partidos en las piernas-; un central, Luis Prieto, es su máximo goleador y corre el riesgo de arramblar con toda su historia por delante. Miedo es la palabra más repetida en San Mamés y los aficionados la han interiorizado tanto que ya, en vez de pelearse con el equipo, se pelean entre ellos mismos, como ocurrió el domingo, por segunda vez consecutiva, en La Catedral. La ruptura parece total.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2005