El genio peculiar de Gonzalo Suárez

El peculiar Gonzalo Suárez ha terminado otra película y la ha estrenado en un lugar peculiar, un bar. El también peculiar filme, El genio tranquilo, lo proyectó en el bar Pinín, el que fuera el observatorio del transcurrir diario de Llanes, en tiempos el mirador -cuando no había televisión que mirar- de la vida cotidiana de la villa astur, frente al Casino y al Ayuntamiento. En esta "aventura mágica protagonizada por dos personajes, émulos de Don Quijote y Sancho Panza", señala Suárez en su presentación en el veterano El Oriente de Asturias, "la acción precedía al argumento y el argumento a la escritura, a partir de una idea inicial". El genio tranquilo cuenta cómo un relojero de Soweto encuentra una caja de zapatos, le abre dos agujeros y al mirar a través de ellos ve imágenes del pasado. El director dice que con esta película vuelve al lugar donde él y su hermano, el también cineasta Carlos Suárez, filmaron tiempo ha Aoom, donde hace 35 años se arriesgaron a rodar -ignorando si cuesta arriba o cuesta abajo- unos actores como Luis Ciges, al que dedica la película, Hill Dyckes, Lex Barker, Gila Hodckinson o Teresa Gimpera. El hombre llegado del surafricano Soweto recorre playas, acantilados, cuevas y monumentos del oriente asturiano en una reflexión sobre el Tiempo, con recuerdos del narrador a los dioses cinematográficos de Gonzalo Suárez, a saber, Orson Welles, Fritz Lang y Sam Peckinpah. Cine de cine.-

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