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Reportaje:FÚTBOL | Décima jornada de Liga

El cañonero infatigable

Compañeros y rivales alaban a Pernía y le consideran algo más que el mejor lanzador del Getafe

Han pasado ocho meses, y Diego Rivas apenas se ha repuesto del sobresalto que el 6 de marzo le causó el trallazo que su compañero Mariano Andrés Pernía enganchó llovido del cielo en tierra bética. Incrédulo, silbó y se echó una mano a la boca sorprendido. Rivas había presenciado, a tan sólo un par de metros del argentino, indiscutible lateral zurdo del Getafe, uno de los goles del año.

Pernía (Buenos Aires, 28 años) cazó entonces una volea impresionante que tomó gran altura y acabó, 40 metros más lejos, en la portería del Betis. Doblas tampoco dio crédito, ofició de estatua y acompañó el cuero con la mirada. Hoy buscará, frente al Barça, su primer gol en casa. "Cada cual tiene sus virtudes, pero nunca llegaremos a tirar como Beckham o Ronaldinho", cuenta el artillero, autor de dos dianas de falta en el Calderón (0-1) y Vitoria (3-4) en la presente temporada. Habla sobrio y siempre en tercera persona. "Destacaría su mentalidad por encima de la pegada. Por no hablar de la marca y la presión", le ensalza Gabriel Milito, central del Zaragoza al que le "encantó" jugar tres años con Pernía. Los pasaron, hasta 2003, en el Independiente de Avellaneda. "Siempre le ha pegado bien", prosigue; "prueba de ello son los goles desde media distancia que marcó allá en Argentina antes de venirse a España".

"Bueno, pero el virtuoso de nacimiento pierde la calidad si no la entrena", apostilla Pernía. Por eso disfruta tanto de los 15 minutos libres que Bernd Schuster otorga en los entrenamientos a la plantilla madrileña. Unos disputan rondos, otros estiran los músculos; los demás hacen cola, voraces, para chutar a puerta desde el balcón del área.

Ahí Pernía es el amo; coloca la barrera, aplaude los aciertos ajenos y a continuación le llega el turno. Se hace el silencio. Pernía se posiciona casi vertical a la cal, apunta y manda uno de sus perniazos al infierno, donde espera el portero del filial Rebollo. "¡¡¡Olééé?!!!", le idolatra la cuadrilla. No es una estampa pasajera. Todos los días Pernía hace 40 disparos. "Si luego mete 15, bienvenidos sean", agradece Cubillo. "Porque siempre tira a puerta", cuchichea. "Son el fruto de muchos años de trabajo, eso no es innato", continúa Celestini. "Lo normal es que esos misiles se vayan a las nubes", suelta Luis García. Con 14 remates en lo que va de Liga, el 36%. de ellos van directos a la portería. "Que no se confíe Valdés, aquí el amigo no es solamente el mejor lanzador del Getafe", vaticina Matellán, que ya coincidió en Boca con el hermano de su compatriota, también lateral. Como lateral fue el jerarca de los Pernía, Vicente, ex internacional por Argentina. "Decimos el apellido y nos mandan a la banda", ríe Pernía, feliz por "la golosina" que podría saborear en semanas: la selección española.

"Primero tienen que arreglarse los papeles y que Luis se anime a convocar a alguien que no haya nacido en España. Mientras, mantengamos la tranquilidad", reflexiona. En toda la historia, dos argentinos han jugado con la zamarra española: Di Stéfano y Pizzi. Curiosamente, a su compañero Luis García no le haría gracia que fueran tres. Opinión que no comparte el resto del Getafe. "Es un canalla", piropea Pachón a Pernía; "no sólo junta potencia y colocación, busca la sorpresa, como la que se llevó Cañizares. Esperaba un chut al palo corto y ¡pum!, la envió al largo", se admira. El poste escupió el balón a los pies de Riki, que no desaprovechó la ocasión. "Pernía se merecía ese gol", se sincera el madrileño.

Hasta Paredes, que en Riazor disputó su primer partido como titular en el carril izquierdo -Pernía cumplía sanción por acumulación de amarillas-, le quiere. "¿Que si está fino? ¡Qué me vas a decir a mí, que me tiene amargado!", proclama con ironía. A su lado, el ojo avizor de Gavilán sentencia: "Pernía ha encontrado la postura en el remate".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 2005