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Necrológica:

Paco Narbona, periodista de una época

Francisco Narbona, Paco Narbona para los compañeros y amigos, que los tuvo y muchos, murió el martes 25 de octubre en su casa de Boadilla del Monte (Madrid), a los 89 años de edad.

Nunca renegó de su tierra natal, Sevilla, a la que dedicó los mejores años y las mejores letras de su prolífica aventura periodística y literaria. Si la profesión periodística, a la que dio toda su vida desde que empezó en ella con 20 años, tiene dos adjetivos o especialidades que se le pueden atribuir a Narbona estos son los de periodista todo terreno y periodista taurino.

La guerra civil le coge, con 20 años, iniciándose en lo que después sería su profesión y su pasión, el periodismo. Y son las redacciones de los diarios Fe y Sevilla -este vespertino- en los que se forja como redactor de fina pluma y amplio espectro, lo que hoy daríamos en llamar generalista, pero que siempre conocimos como un todo terreno que era capaz de salir a cubrir cualquier información ya fuera de la política oficial de la época, de un suceso o una crónica taurina, su otra pasión.

Llegó a ser director del Fe, curiosa cabecera entre las que fueron de la Prensa del Movimiento. Pero pronto se le quedó chico su ámbito natal y tras ser corresponsal en varios diarios como Sur o el Abc, formó parte del equipo fundacional de Diez Minutos, otra prueba más de su versatilidad literaria y periodística.Cuando cuaja como profesional da otra vuelta de tuerca mediática y tras ingresar en RTVE, es destinado en los años 60 como corresponsal de ambas a Roma, que es donde su voz peculiar y su firma empiezan a sonar de forma importante en el mundillo periodístico de la época. Allí pasa, tal vez los mejores años de su vida profesional y personal, con su mujer, también periodista. De vuelta a España alterna su tarea en las ondas con sus crónicas en el vespertino Pueblo y tiene la posibilidad de volver a su tierra para dirigir el naciente Centro Territorial de TVE en La Palmera lo que hace con acierto y dominio del medio hasta 1981. Problemas de salud le alejan entonces del periodismo de primera fila pero eso no impide que en cuanto se rehace físicamente vuelva a la tarea de escribir cada día, de publicar crónicas en donde se las solicitaban y de idear nuevos libros con los que entretener a sus lectores. En todos ellos, la mayoría de temática taurina, el sello periodístico es una constante.

Así publica las biografías documentadas, y nunca rebatidas, de excelsas figuras de la tauromaquia, como Rafael El Gallo, en 1948, Juan Belmonte, en 1956, Ignacio Sánchez Mejías, al que descubre como torero muerto en la plaza, mecenas del 27 y presidente del Betis, y Manolete, en 1989. Más novelada fue la obra Sangre en la Arena y más en tipo de crónica negra la de Víctimas de toro en el siglo XX. Su obra más completa y documentada es la historia de la plaza sevillana del Baratillo, La Maestranza y Sevilla, 1670-1992, en la que hace la más acertada recopilación de sucedidos en el coso maestrante en más de tres siglos.

Todo periodista tiene su exclusiva y él la tuvo en la trágica muerte de Juan Belmonte, ya que fue el primero en llegar a la finca del torero y en publicar, algo que otros no se atrevieron, la verdad sobre la muerte del maestro.

Llevó con bonhomía que su hija Cristina le saliera primero economista y luego socialista y política hasta desarrollar una brillante carrera en la que no han faltado ministerios y puestos de relevancia. En todo caso, ha sido una forma de unir su apellido en la vida pública y en la periodística.

Santiago Sánchez Traver es director del Centro Territorial de RTVE en Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de octubre de 2005