Guías turísticos y la Generalitat polemizan sobre el intrusismo

A un guía ruso le contrataron para enseñar Barcelona a un grupo de turistas, compatriotas suyos. Debía mostrarles, en primer lugar, la Sagrada Familia, pero nunca antes la había visto. Le dijeron que no tendría problemas para reconocer el monumento: debía detenerse ante un edificio majestuoso, con torres que apuntaban al cielo. Y lo hizo, pero no precisamente ante la joya de la corona gaudiniana. Se detuvo en Sant Adrià, frente a un monumento a la contaminación: la central térmica del Besòs. El informador ruso convirtió el templo expiatorio en una propiedad de Endesa y a Jesús, María y José en tres humeantes chimeneas. Los turistas, indignados, protestaron a la agencia de viajes. Otro guía de la misma nacionalidad aseguró que el monumento se está "reconstruyendo" porque fue bombardeado durante la Guerra Civil.

La Asociación Catalana de Informadores Turísticos (ACIT) acusa a estos guías de intrusismo y critican a la Generalitat por permitirlo. El subdirecor general de Turismo, Josep Maria Navarro, afirma que estas críticas son infundadas y dice que, en realidad, los ataques se dirigen a las nuevas promociones de guías: "Son jóvenes y están dispuestos a trabajar más barato que ellos".

La guía turística Elisenda Balcells (colegiada nº 2.422) explica la Sagrada Familia a un grupo de turistas.
La guía turística Elisenda Balcells (colegiada nº 2.422) explica la Sagrada Familia a un grupo de turistas.MARCEL·LÍ SÀENZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de octubre de 2005.

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