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Crítica:CONTEMPORÁNEA | Cuarteto Arditti

En casa

Día grande para el CDMC, que, por fin, tiene casa en el Auditorio 500 del Museo Centro Nacional de Arte Reina Sofía. La sala es cómoda y la acústica excelente, pero da que pensar lo bien que se escuchó también una ambulancia que circulaba en ese momento por la Ronda de Valencia. Quizá sea más fácil de arreglar el ruido que produce el motor del aire acondicionado, apagado por alguna mano amiga en la segunda parte de este concierto inaugural que, salvo eso, resultó perfecto para abrir salones y temporada. La sesión fue una muestra de parte de la mejor música de cámara española de los últimos 20 años: dos seniors imprescindibles como Luis de Pablo y Cristóbal Halffter, un todavía joven y en trance de plena madurez como Alberto Posadas y un maestro desaparecido cuya huella está en lo mejor de la generación que hoy nos asombra a casi todos: Francisco Guerrero.

Centro para la Difusión de la Música Contemporánea

Cuarteto Arditti. Obras de De Pablo, Halffter, Posadas y Guerrero. Museo Reina Sofía. Madrid, 17 de octubre.

De Luis de Pablo se ofrecieron su Fragmento -una muestra soberbia de escritura para cuarteto- y el estreno mundial de las Tres piezas académicas para violín solo, una suerte de personal incardinación en una literatura virtuosística que él engrandece. El Cuarteto número 6 de Cristóbal Halffter es otra pieza magistral que se incardina muy bien en la densidad, la solidez y la claridad de sus últimas obras. Parece mentira que A silentii sonitu sea la primera obra cuartetística de Alberto Posadas, tal es lo cumplido de un discurso que trabaja la importancia del silencio, sí, pero con la base de una sonoridad en la que la belleza tímbrica adquiere una emocionante plenitud en este compositor que es ya una de las mejores realidades de nuestra música. Resultó interesantísimo cerrar con Guerrero después de Posadas, pues es clara la influencia de Zayin II -también se dio Zayin I- en la partitura del discípulo. Como siempre que se escuchan las obras del compositor de Linares, la sensación de estar ante una de las formas más acabadas de genio que ha dado la música española es tan evidente como dolorosa, visto que la muerte se lo llevó a los 46 años.

¿Y qué decir del Cuarteto Arditti que no se sepa? Son los mejores en lo suyo y volvieron a demostrarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de octubre de 2005