Violencia callejera

El paseo de Pontones acabó como una cristalería tras un terremoto. Dos horas antes del partido, algunos agentes quedaron aislados entre hinchas violentos del Atlético, que les lanzaron los residuos del botellón.

El plan inicial de la policía consistía en escoltar al grupo fanático madridista Ultras Sur desde la plaza Mayor. Pero los hinchas no se presentaron y acudieron al Calderón dispersos, provocando trifulcas diseminadas. Los agentes debieron reorganizarse y, en el camino, los aficionados rojiblancos más belicosos repitieron su particular fiesta anual.

Y es que el día de la visita del Madrid al Calderón reproduce escenas de violencia callejera El último saldo fue de dos detenidos y daños en la vía pública.

El penalti pitado por González Vázquez, junto con la expulsión de Antonio López, agitó más el ambiente. Los hinchas se concentraron en el palco. Con una oleada de insultos, invitaron a Florentino Pérez, el presidente del Madrid, a abandonarlo, como si la acción del árbitro hubiera estado predeterminada. La temporada pasada, el portal del club blanco en Internet acusó al mismo colegiado de haber cometido "siete pecados capitales" que le perjudicaron ante el Villarreal.

El partido sirvió además para que Diogo participase más de cinco minutos al sustituir a Salgado, con un problema muscular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de octubre de 2005.

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