La fiscalía alemana investiga al ex jefe de personal de Volkswagen por malversación

La policía registra las oficinas de Hartz, sospechoso de pagar prostitutas con fondos de VW

La fiscalía de Braunsweig, en el norte de Alemania, abrió una investigación contra Peter Hartz, de 64 años, ex jefe de personal del consorcio Volkswagen y padre de la reforma del mercado laboral del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, por la sospecha de un delito de malversación de fondos. La policía registró ayer en Wolfsburgo las oficinas de Hartz, que dimitió de su cargo en VW en julio, para reunir pruebas de sus presuntos delitos. También ayer se publicó que la justicia de Múnich ordenó encarcelar a un alto ejecutivo de BMW por aceptar sobornos.

La noticia del procedimiento de la fiscalía contra Hartz coincide con una información, a cuatro columnas en primera plana del Financial Times Deutschland, de que está en marcha "un golpe de Estado" contra el presidente del consejo de vigilancia de VW Ferdinand Piëch. Según el diario, se trata de derribar del cargo a Piëch por su vinculación familiar a la empresa Porsche, que trata de elevar a un 20% su participación en la propiedad de VW.

La corrupción en el sector del automóvil no es patrimonio exclusivo de VW. Ayer se publicó también que la justicia de Múnich ordenó encarcelar a un alto ejecutivo de la BMW despedido por haber aceptado sobornos de dos empresas proveedoras en una cuantía en torno a 400.000 euros.

Se vincula a Hartz con las actividades de un grupo de directivos y representantes sindicales de VW que se dedicaban a la contratación de prostitutas de lujo a costa de la cuenta de gastos del consorcio del automóvil. VW estaba considerado hasta no hace mucho como un modelo del capitalismo y la cogestión empresarial en Alemania.

El alto ejecutivo de Skoda en la República Checa Helmut Schuster, Klaus-Joachim Gebauer del departamento de personal de VW, el presidente del comité de empresa Klaus Volkert y el propio Hartz se vieron involucrados en este escándalo sexual intercontinental en Europa, Asia y América Latina a costa de las cuentas de gastos de VW que llegaron a la suma de 700.000 euros anuales.

La dirección de VW despidió a Schuster y Gebauer y el sindicalista Volkert dimitió de sus cargos al publicarse sus actividades en lupanares y su implicación en la creación de empresas tapadera de negocios para su lucro personal. A Hartz se le imputa su negligencia en el control de los gastos y también haber contribuido a estas actividades sexuales. Según declaró la semana pasada Gebauer a la revista Stern, Hartz le había dado orden de "atender todos los deseos" del sindicalista Volkert, tal vez con la intención de conseguir el voto favorable en los órganos de cogestión de VW.

Hasta estallar el escándalo, Hartz estaba considerado como un ejecutivo modelo, un hombre hecho a sí mismo que llegó a la cumbre desde su origen obrero. Se hizo famoso Hartz cuando consiguió aplicar en VW modelos de reducción de jornada laboral a cuatro días a la semana, en 1993, que impidieron despidos de hasta 30.000 asalariados.

Su relación con el canciller proviene de los días en que Schröder era primer ministro del Estado federado de Baja Sajonia, propietario del 18,2% de las acciones de VW. Schröder ocupaba un puesto en el consejo de vigilancia de VW. Cuando el paro se desmandó en Alemania, Schröder encomendó a su amigo Hartz elaborar un plan para reducirlo. En agosto de 2002, unos días antes de las elecciones generales, Hartz entregó a Schröder un plan que iba a bajar el paro en dos millones para dejarlo a la mitad. El resultado fue lo contrario: la cifra de parados aumentó hasta más de cinco millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de octubre de 2005.

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