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"Cada vez es más difícil negar el cambio climático"

La pérdida de hielo en el Ártico es un fenómeno coincidente con las predicciones del cambio climático producido por la acumulación de gases de efecto invernadero emitidas por la actividad humana. Sin embargo, el deshielo no se puede atribuir científicamente al cambio climático.

El investigador de la Universidad de Colorado Mark Serreze afirma que "el clima tiene una variabilidad natural y en el Ártico hay años más o menos fríos de forma natural. No podemos asegurar que la pérdida de hielo se deba al calentamiento producido por el hombre, pero con todos los indicios que hay, y este es uno de ellos, todos coincidentes en la misma dirección, cada vez es más difícil argumentar en contra de la existencia del cambio climático inducido por la actividad del hombre, como la quema de combustibles fósiles".

Serreze señala que el Ártico es "un sumidero del calor del planeta, que viaja de los trópicos hacia los polos. Si alteramos la naturaleza de este sumidero, podemos estar alterando la naturaleza de gran parte del planeta aunque no sepamos bien cómo reacciona".

Absorción solar

El investigador Serreze afirma que el hielo refleja la mayoría de la radiación solar, al ser blanco, mientras que el océano "absorbe la mayor parte de la energía del sol que recibe porque es oscuro". Esto significa que la pérdida del hielo puede tener un efecto colateral a favor del calentamiento: "La pérdida de superficie del hielo hace que el planeta absorba más energía, lo que a su vez aumenta la temperatura y favorece que se funda más hielo".

Por todo, el estudio concluye: "Puede que simplemente estemos al inicio de muchos cambios que veremos en las próximas décadas".

Un estudio científico realizado durante cuatro años sobre el impacto del cambio climático en el Ártico predijo un aumento de temperatura en el polo de entre cuatro y siete grados de aquí a final de siglo, casi el doble de lo previsto para la media del planeta si continúa el ritmo previsto de emisiones de gases de efecto invernadero.

Estos gases se acumulan en la atmósfera y bloquean la salida de la radiación del Sol que la Tierra no ha absorbido. Así que la radiación vuelve a la superficie y se calienta cada vez más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de septiembre de 2005