LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

Zapatero decidió el envío de tropas en un gabinete especial horas antes de la muerte de los subsaharianos

El presidente del Gobierno convocó en la tarde del miércoles un gabinete especial, al que asistieron la vicepresidenta primera y los ministros de Defensa e Interior, entre otros, para analizar las avalanchas de cientos de inmigrantes que en los últimos días han intentado entrar en España saltando la valla que separa Marruecos y Melilla. En la reunión se tomaron medidas de emergencia, como el envío de militares para ayudar a la Guardia Civil en las tareas de protección del perímetro fronterizo. La convocatoria se produjo por la alarma del Gobierno ante la situación creada, que se vio confirmada, horas después, con la nueva avalancha de 600 inmigrantes en Ceuta, en la que murieron cinco.

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En la reunión, que se inició en torno a las siete de la tarde y se prolongó hasta las diez de la noche, asistieron además de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y los ministros de Defensa, José Bono, y de Interior, José Antonio Alonso, José Enrique Serrano, jefe del Gabinete de la Presidencia del Gobierno; el general José Manuel García Valera, subdirector general de Operaciones de la Guardia Civil; Félix Sanz, jefe del Estado Mayor de la Defensa, y Francisco Pardo, secretario de Estado de Defensa.

La vicepresidenta explicó ayer que la reunión fue convocada para analizar la nueva situación creada en las fronteras de Ceuta y Melilla, tras las sucesivas avalanchas de los últimos días cuando, paralelamente, se han reducido las entradas en pateras en casi un 40%, y para adoptar medidas de refuerzo de la seguridad en los perímetros fronterizos de ambas ciudades. Fue la segunda parte de una reunión más restringida convocada por Zapatero el martes. Las medidas se recogerán en un plan especial de seguridad para las ciudades de Ceuta y Melilla que hoy aprobará el Consejo de Ministros.

Los reunidos atribuyeron los masivos intentos de entrada de sin papeles a que los inmigrantes quieren aprovechar la oportunidad de salvar las actuales vallas de tres metros de altura, antes de que sean recrecidas, hasta alcanzar una altura de seis metros.

En aplicación de esa decisión, la vicepresidenta primera informó de que, como primera medida, la Guardia Civil recibirá el apoyo del Ejército para realizar labores de vigilancia que disuadan a quienes protagonizan las avalanchas. Serán cuatro las compañías que se desplazarán, dos de ellas a cada ciudad autónoma, compuestas cada una de ellas por unos 120 efectivos, más una compañía de reserva.

Fernández de la Vega destacó que los militares actuarán bajo "coordinación y mando" de la Guardia Civil y desarrollarán las labores de vigilancia con los criterios de funcionamiento de este cuerpo, incluido el armamento. También avanzó que el plan especial para Melilla incluirá medidas de cooperación entre España y Marruecos que afectarán al terreno judicial y la seguridad, que se extenderán a los centros de internamiento de menores, cuya cifra se ampliará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 29 de septiembre de 2005.

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