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Necrológica:

Para Antonio Drove

El viernes 23 de septiembre, el cineasta Antonio Drove falleció de cáncer en el Hôtel de Dieu, en París, ciudad en la que será enterrado esta semana.

¿Sabías, Antonio, que te ibas a ir en París con el verano? Probablemente, como César Vallejo, toda tu vida tuviste el recuerdo de este viernes de tu adiós postrero. ¿Adónde puedo enviarte ahora ese libro de Jung que me pediste el otro día?

Nos veo el 68 en aquella celda de Carabanchel junto a Gil Oliveres contando la fábula de Mao sobre la ranita dialéctica y tú haciéndome recitar una vez tras otra aquellos versos de Gil de Biedma: "De todas las historias de la Historia, la Historia de España es la más triste... porque acaba mal".

Lo que sí está acabando mal, zarpazo tras zarpazo, es aquel grupo que formamos en los sesenta en torno a la Escuela de Cine de la calle de Montesquinza. No sé cuántas necrológicas llevo escritas y si quedará alguno para escribir la mía.

Los años difíciles fueron los nuestros, los que disfrutamos. Derrochamos tantas palabras, ideas, risas, amor y rebeldía, que llegamos exhaustos a los días de la paz; nos excedimos tanto en todo, que ni fuelle nos quedó para los tiempos de concordia.

¿Por qué a toda esa generación le fue mejor entonces que después? Tan sólo se me ocurre una respuesta: tuvimos unos días tan felices entonces que la verdad es que no supimos qué hacer con ellos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de septiembre de 2005