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Reportaje:

La vida medieval en la Llanada

Un equipo de la UPV halla el poblado de Zornostegi, cerca de Salvatierra, una aldea que desapareció en el siglo XV

Zornostegi, entre los pueblos de Luzuriaga y Zuazo, es hoy una pequeña colina en plena Llanada alavesa, un lugar yermo en su mayor parte, rodeado de campos de cereal, junto a la N-I. Hace mil años estaba considerado un asentamiento relevante en la zona, una pequeña aldea, como tantas que poblaban esta comarca, que no tuvo la suerte de convertirse en villa, como les ocurrió a sus vecinas Gasteiz (hoy Vitoria) y Agurain (Salvatierra). Sus vecinos acabaron por abandonar sus casas en busca de un futuro mejor. Este verano, un equipo de la Universidad del País Vasco (UPV), dirigido por el profesor Juan Antonio Quirós, ha realizado la primera excavación de este solar despoblado, en extensión el primero de Álava, y el segundo de todo el Norte de España de entre los de esa época que se están investigando.

Entre los hallazgos destacan una decena de silos altomedievales y una casa de la época

Sus descubrimientos demuestran que, con la caída del Imperio Romano, no llegó la catástrofe. Simplemente, los habitantes de las tierras que se debían a Roma se adaptaron a las circunstancias. El primer argumento que mantuvieron fue el de la provisionalidad. Desaparece la estricta estructura administrativa y los habitantes se organizan por su cuenta. Ya no está la vía Astorga-Burdeos como referencia comercial, pero el terreno mantiene su riqueza agrícola. Ahora, los poblados se trasladan a los altos que salpican este llano y se practica una economía de subsistencia.

Zornostegi resulta un lugar ideal, una loma desde la que se domina todo el valle, protegida de los vientos del Noroeste y bien soleada. Allí se establecieron varias familias de agricultores de los que existen escasas noticias documentales. Efectivamente, si no habían relaciones mercantiles ni imposición fiscal, las pequeñas poblaciones no tenían exigencias administrativas para reflejar su existencia. Los historiadores hablan de este periodo, entre el año 500 y el 1000 como de los siglos oscuros. Y no les falta razón.

La primera referencia documental que se tiene de Zornostegi procede de la llamada Reja de San Millán, de 1025, una relación de poblaciones que se encontraban en el ámbito de influencia del monasterio de San Millán de la Cogolla. Este documento recoge las "donaciones" que tenía que entregar cada pueblo al monasterio como referente espiritual de la zona. La localidad de Zornostegi colaboraba con los monjes de San Millán aportando varias cabezas de ganado.

Sin embargo, los tiempos van cambiando y, después de la llegada de la Iglesia, la Llanada alavesa recibió la visita de los conflictos del poder temporal. La suerte se la lleva la vecina aldea de Agurain, que se convierte en villa de Salvatierra en 1256. El resto de las aldeas de la Llanada sobreviven como pueden a las sucesivas guerras y Zornostegi cae en desgracia. Después de 300 años de vida, comienza a languidecer y, a pesar de haber consagrado una iglesia a Santa María, desaparece a principios del siglo XV.

En el año 1462, la aldea ya se había abandonado y Luzuriaga y Salvatierra disputan por sus terrenos. Poco a poco, el poblado se derrumba y los vecinos de las aldeas cercanas utilizan sus piedras para sus nuevas casas.

Pese a ello, todavía quedan restos, como ha descubierto el equipo de Juan Antonio Quirós. Entre los principales hallazgos de esta primera campaña de excavaciones hay que destacar la identificación de una decena de silos altomedievales y una casa de la misma época, la primera que se registra en territorio alavés y en todo el Norte peninsular. También se ha descubierto una vivienda del siglo XIII, abandonada con urgencia dada la cantidad de materiales (cerámica, metales, vidrios, etcétera) que se han encontrado entre sus cimientos.

Hacia el año 900, Zornostegi era una aldea en la que vivían varias familias de campesinos, dedicadas al cultivo de distintos cereales, que residían en casas de tierra con cubierta de vegetal, que tenían sus silos alineados y a una distancia regular unos de otros. Ya en el siglo XIII, estas casas serán de piedra y con cubierta de teja cocida, similares a las actuales. Es decir, que la caída del Imperio Romano no supuso la entrada en un tiempo de penurias para los habitantes de la Llanada, sino en una época de reconversión de su habitual modo de vida.

Como señala Juan Antonio Quirós en un artículo sobre aquella época, "el campesino altomedieval contaba con una dieta pobre en cereal, pero compensada por un mayor consumo de carne y productos derivados de la ganadería". Además, se añadieron otros cultivos a la dieta, como el castañedo de fruto, y se introdujo la cría del cerdo. Zornostegi es, en fin, el reflejo de su tiempo, el que transcurre entre la caída de Roma y la consolidación del sistema feudal, en el que no quiso o no pudo entrar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 2005