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AGITACIÓN EN EL SECTOR ELÉCTRICO

José María Castellano dimite de la vicepresidencia de Inditex

Su marcha se produce tras fracasar la entrada de Ortega en Fenosa

La frustrada compra por un grupo de inversores gallegos del 22% del Santander en Unión Fenosa se cobró ayer una víctima inesperada, el vicepresidente de Inditex, Jaime Castellano. El principal colaborador de Amancio Ortega en la construcción del imperio Inditex presentó la dimisión irrevocable tras surgir unas diferencias irreparables con el fundador tras el fracaso de la operación de Fenosa.

La operación de compra de Unión Fenosa ha logrado culminar la ruptura de uno de los tándem más poderosos de la empresa española, el formado por Amancio Ortega y José María Castellano, presidente y vicepresidente de Inditex, el grupo que ha lanzado el universo Zara por los cinco continentes.

Ayer, un escueto comunicado emitido por Inditex decía que José María Castellano Ríos había presentado su dimisión por "motivos personales" y el comunicado añadía que la "la compañía agradecía su larga trayectoria y su brillante contribución al desarrollo de Inditex". Pero la razón estaba en las diferencias surgidas en la operación de entrada de Ortega y otras entidades gallegas en Fenosa, que, según fuentes conocedoras de la misma, había pilotado José María Castellano.

Sería difícil entender el milagro Zara, como le han calificado muchos expertos en desarrollo empresarial, sin la contribución de Castellano. El modelo Zara y su posterior desarrollo, con raíz en Arteixo (A Coruña), se ha convertido en asignatura obligada en los cursos de futuros directivos de las más prestigiosas universidades del mundo. Zara es la primera marca española por grado de conocimiento en el mundo, por delante del Real Madrid.

Nacido en A Coruña en 1947, José María Castellano entró en contacto con Zara a través de un estudio que le pidieron sobre el desarrollo informático en Zara. Fichado por Amancio Ortega, con éste ha levantado un imperio que en el último semestre ha logrado unas ventas de 2.818 millones de euros y unos beneficios de 246,2. Al finalizar este año superará los 6.000 millones de facturación y se convertirá en la segunda empresa textil europea, muy cerca de la sueca H&M.

Castellano, hombre metódico, callado y con una mente preparada y educada para la organización comercial, siempre dijo que la clave del desarrollo de Inditex es el modelo de distribución y la fuerte rotación de productos de los estantes de sus tiendas. Dos veces por semana las prendas de las 2.404 tiendas que tiene en 57 países son renovadas, lo que da una idea de la complejidad logística de la empresa.

Precisamente, la complejidad de la red de distribución (más de 200 empresas), junto con el diseño y otras áreas que suman 50.657 empleados en todo el mundo, hizo que la empresa se propusiera el pasado mes de enero una renovación de la gestión.

En mayo, Inditex contrató, por recomendación del propio Castellano, a Pablo Isla, entonces presidente de Altadis, de 41 años, y unos de los directivos de mayor proyección. Castellano dejaba el día a día y dedicaba sus esfuerzos a diseñar, como vicepresidente ejecutivo, una estrategia que tenía como objetivo reinventar el modelo para poder duplicar su tamaño de la multinacional rextil en cinco años. Castellano deja una empresa que tiene en la cabeza,controlaba en su casi totalidad y en la que los modelos de gestión van a cambiar, por imperativo de la dimensión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de septiembre de 2005