Crítica:CLÁSICACrítica
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Quedarse corto

Duro programa el de la JONDE, mezclando un estreno, un clásico del siglo XX y una obra de gran repertorio, de ésas que necesitan un plus de entrega para hacer olvidar la versión ideal. El estreno era Gen, de Roberto López (Villena, 1974). Una pieza que parece, en realidad, un gran fragmento, una suerte de consecución de un clima que se mantiene sin evolucionar, sin que surja de él esa idea que nos conmueva. Interesante como ejercicio formal basado en la estructura de la doble hélice -de ahí su título-, sagaz en su asunción de un minimalismo que ya esta ahí para quedarse, le falta eso que diferencia tanta buena música de la que, aunque no lo consiga, aspira a más. Hay gestos de expresión sin duda personales, como las intervenciones del piano saliendo del magma orquestal, pero, a mi entender, no funciona el intento.

Joven Orquesta Nacional de España

Gloria Isabel Ramos Triano, directora. Obras de López, Boulez y Dvorák. Auditorio Nacional. Madrid, 20 de septiembre.

Rituel in Memoriam Bruno Maderna es una de las obras maestras de Pierre Boulez y con eso está dicho todo. La JONDE la negoció bien, aunque pudo haberse dicho con algo más de impulso pues quedó demasiado estática, como tomando el título muy en sentido estricto. La Séptima, de Dvorák no es una sinfonía fácil de hacer. Requiere buen sentido rítmico y cantable, diferenciar bien los planos de una orquesta a veces muy lírica, y los dos primeros movimientos quedaron algo espesos. Había ímpetu -que no vuelo- pero faltaba claridad. Mejor los otros dos -sobre todo un muy buen Finale-, con esa interesante directora que es Gloria Isabel Ramos Triano más flexible en su lectura, menos volcada en la pura tensión, más cuidadosa en el detalle. La verdad es que esperábamos más de este concierto y el resultado quedó un poco corto.Duro programa el de la JONDE, mezclando un estreno, un clásico del siglo XX y una obra de gran repertorio, de ésas que necesitan un plus de entrega para hacer olvidar la versión ideal. El estreno era Gen, de Roberto López (Villena, 1974). Una pieza que parece, en realidad, un gran fragmento, una suerte de consecución de un clima que se mantiene sin evolucionar, sin que surja de él esa idea que nos conmueva. Interesante como ejercicio formal basado en la estructura de la doble hélice -de ahí su título-, sagaz en su asunción de un minimalismo que ya esta ahí para quedarse, le falta eso que diferencia tanta buena música de la que, aunque no lo consiga, aspira a más. Hay gestos de expresión sin duda personales, como las intervenciones del piano saliendo del magma orquestal, pero, a mi entender, no funciona el intento.

Rituel in Memoriam Bruno Maderna es una de las obras maestras de Pierre Boulez y con eso está dicho todo. La JONDE la negoció bien, aunque pudo haberse dicho con algo más de impulso pues quedó demasiado estática, como tomando el título muy en sentido estricto. La Séptima, de Dvorák no es una sinfonía fácil de hacer. Requiere buen sentido rítmico y cantable, diferenciar bien los planos de una orquesta a veces muy lírica, y los dos primeros movimientos quedaron algo espesos. Había ímpetu -que no vuelo- pero faltaba claridad. Mejor los otros dos -sobre todo un muy buen Finale-, con esa interesante directora que es Gloria Isabel Ramos Triano más flexible en su lectura, menos volcada en la pura tensión, más cuidadosa en el detalle. La verdad es que esperábamos más de este concierto y el resultado quedó un poco corto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de septiembre de 2005.

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