Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El último sueño de Somarriba

La española, candidata al podio en la contrarreloj que abre hoy los campeonatos

Joane Somarriba lo ha hecho todo por el ciclismo español femenino. A estas alturas, la campeona del mundo contrarreloj en 2003, la tres veces ganadora del Tour y dos del Giro, llega a Madrid dispuesta a pedalear por alcanzar su último sueño: subirse al podio en la última competición de su carrera. Nacida en Gernikia (Bizkaia) el 11 de agosto de 1972, Somarriba se peleará contra las suizas Thurig y Brandli, la alemana Arndt -afectada por una infección viral- y la kazaja Zabirova y, especialmente, contra un trazado que, por llano, no beneficia en nada a sus características de contrarrelojista. "Faltan repechos, es poco exigente", se lamentó Joane hace dos semanas, cuando acompañada por su compañero y preparador, el ex ciclista Ramontxu González Arrieta, se pasó por la madrileña Casa de Campo para inspeccionar los 29,1 kilómetros del circuito. Entonces, con el tráfico abierto, no pudo recorrerlos en bicicleta, cosa que hizo en la tarde de ayer. Le bastó con darse una vuelta en coche para comprender que, para su gusto, al recorrido le faltan cuestas. "Joane llega perfecta, pero al circuito le falta algo para su gusto", confesaba Ramontxu.

Busca podio Somarriba en Madrid, pero sabe que no lo va a tener nada fácil. Joane se ha acostumbrado de tal manera a sufrir en bicicleta, en la carretera y fuera de ella, luchando tanto contra sus rivales como peleando por reivindicar el ciclismo femenino en España, que ganar una medalla en el Mundial 2005 que hoy empieza en Madrid con la contrareloj femenina sería un cierre extraordinario para su brillante carrera. Pero tan llano es que ayer Joane dudaba aún sobre qué decirle a Faustino, su mecánico de confianza, al respecto de la rueda trasera. En principio, iba a salir con las misma Hed3 que usó Lance Armstrong en la contrareloj de Saint Ettiene, esa que ganó el americano el día antes de llegar a París vestido de amarillo por séptima vez en un Tour: 840 gramos de carbono, tres palos y mayor aceleración al salir de curvas comparada con la tradicional lenticular, tecnología punta made in Orense al servicio de los mejores. Pero que a nadie le extrañe ver hoy a Joane sobre una bicicleta con rueda lenticular atrás, luchando por su último sueño: una medalla en la hora del adiós.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de septiembre de 2005