Reportaje:ESCAPADAS

Notting Hill, sabor a barrio y mucho estilo

Antigüedades, tiendas y 'pubs' en una zona muy animada de Londres

Hace 50 años, Notting Hill estaba considerado un barrio poco recomendable. A pesar de que había nacido con aspiraciones señoriales a mediados del siglo XIX, con grandes mansiones y posteriormente bloques de apartamentos con clase, se convirtió en una zona degradada después de la II Guerra Mundial. En los años cincuenta se instalaron allí muchos inmigrantes afrocaribeños y a finales de la década estallaron una serie de conflictos raciales que cimentaron la fama peligrosa del barrio. A alguien, sin embargo, se le ocurrió celebrar un carnaval como alternativa pacífica a los disturbios. Y funcionó. Desde entonces, a partir de 1964, el último fin de semana de agosto, una multitud festiva ocupa las calles del barrio para celebrar el famoso carnaval. Paralelamente, Notting Hill sigue teniendo en el mercado de antigüedades de los sábados su multitudinaria fiesta semanal, mientras sus casas y apartamentos se cotizan cada vez más al alza por parte de jóvenes que se muestran encantados de poder vivir en una céntrica zona de Londres que ha logrado aunar lo imposible: el ambiente selecto y fashion con el sabor a barrio y la cultura alternativa.

El cambio experimentado por Notting Hill en los últimos años ha sido espectacular, y sólo faltaba en 1999 la comedia de Julia Roberts y Hugh Grant (Notting Hill, claro) para acabar de redondear el atractivo del barrio. Desde entonces son legión los turistas que deambulan por sus calles buscando The Travel Bookshop (la librería propiedad de Hugh Grant en la película) o la casa de la puerta azul donde culmina el idilio entre los protagonistas. La librería existe, en el número 11 de Blenheim Crescent, aunque los productores filmaron tan sólo la fachada exterior y reprodujeron el interior en unos estudios. Sea como sea, el visitante hará bien en no conformarse con una foto junto al escaparate, ya que esta librería dispone de un excelente fondo de libros de viajes. Justo al lado se encuentra otra buena librería, Garden Books, y no muy lejos, en la otra acera, Books for Cooks, una excelente dirección para libros de cocina con un pequeño restaurante al fondo. En cuanto a la casa de la puerta azul, es mejor no perder el tiempo buscándola, ya que el propietario (Richard Curtis, guionista de Notting Hill) la subastó y la reemplazó por otra de color negro.

El recorrido

Pero vayamos por partes. La mejor manera de visitar Notting Hill es ir en metro o en autobús hasta la estación de Notting Hill Gate y enfilar Pembridge Road. Allí ya pueden verse algunas tiendas de ropa original y, unos metros más adelante, la célebre Portobello Road. Si la visita se hace en sábado, no hay pérdida posible: sólo hay que seguir los pasos de la multitud. Una vez en Portobello Road, se trata de andar y curiosear. La vida en Notting Hill está en la calle y no hay que perderse detalle hasta llegar a la estación de Ladbroke Grove, que con sus tiendas de ropa de segunda mano marca el final del itinerario. Por el camino, una sutil transición que va de lo posh (es decir, lo pijo) y fashion a lo usado, hippy, kitsch, punk y/o alternativo. Hay prácticamente de todo: anticuarios, joyerías, floristerías, galerías de arte, tiendas de ropa, camisetas para turistas, cosas psicodélicas, discos usados, delicatessen, comida orgánica, souvenirs, cafés, pubs, restaurantes y hasta un cine que ostenta el récord de ser el más antiguo de Londres: el Electric Cinema. Este cine fue construido en 1906 y, tras permanecer unos años cerrado, ha sido restaurado y reinaugurado. Por fuera conserva un encanto art déco, y por dentro, sus asientos de piel garantizan un confort ya casi olvidado. El Electric atesora además una historia que parece sacada de una película de Hitchcock: un asesino en serie llamado John Christie, inspirador de la película 10 Rillington Place, trabajó en él como proyeccionista. Frente al cine se celebra a diario el colorido mercado de frutas y verduras, con vendedores que pregonan la bondad de sus productos con un acento a veces endiablado. No muy lejos, entre Elgin y Talbot Crescent, hay una serie de tiendas de alimentación, con selectos productos de todo el mundo, y algunos restaurantes con encanto, pero si el turista prefiere comer en un pub, hará bien en desplazarse hasta el Churchill Arms, en el 119 de Kensington Church Street, donde se sirve buena comida tailandesa a precios asequibles, en medio de un genuino y floreado ambiente inglés. Otros restaurantes singulares del barrio son el Notting Grill y el Beach Blanket Babylon. En ambos domina la modernidad, aunque es el segundo (en el que también se puede tomar una copa) el que más llama la atención por su decoración barroca. No hay que olvidar la zona más trendy del barrio, Westbourrne Grove, con locales como Tom's y 202. Si de lo que se trata es de tomar una cerveza, es mejor no complicarse la vida y entrar en uno de los pubs de Portobello Road, como The Castle o The Duke of Wellington.

Otro punto a favor del barrio son los parques. No muy lejos se encuentran Holland Park y Kensington Gardens. El primero mantiene un ambiente de jardín recogido ideal para montarse una comida campestre en plena ciudad o para meditar junto a su jardín japonés; el segundo, más espacioso, concentra a los practicantes del jogging, a los adoradores del sol y a los que veneran la memoria de Lady Di. Los mitómanos de la princesa, por cierto, encontrarán en el Diana Café, en Notting Hill Gate, una especie de templo laico, con numerosas fotos expuestas como homenaje.

Ahora bien, la zona verde más curiosa de Notting Hill es sin duda Labroke Square Gardens, el mayor parque privado de Londres. Vale la pena aliarse con algún vecino para conseguir abrir su puerta cerrada con llave. Mejor no imitar a Julia Roberts y Hugh Grant en Notting Hill, que optan por saltar la valla para acceder a uno de esos jardines: las multas van a cuenta del transgresor. Y es que en Notting Hill reina lo alternativo, pero sólo hasta cierto punto.

Xavier Moret (Barcelona, 1952) ganó el Premio Grandes Viajeros 2002 con La isla secreta. Un recorrido por Islandia (Ediciones B) .

El mercado diario de frutas y verduras invita a pasear por las bulliciosas calles de Notting Hill, el barrio donde transcurre la trama de la película homónima de 1999.
El mercado diario de frutas y verduras invita a pasear por las bulliciosas calles de Notting Hill, el barrio donde transcurre la trama de la película homónima de 1999.JORDI ADRIÁ

GUÍA PRÁCTICA

Datos básicos- Prefijo telefónico: 0044. Moneda: libra esterlina (equivale a 1,48 euros).Comer- Churchill Arms (20 77 27 42 42). 119 Kensington Church Street.Precio medio por persona, de 15 a 20 euros.- Notting Grill (20 72 29 15 00). 123a Clarendon Road. De 40 a 60 euros.- Beach Blanket Babylon (20 72 29 29 07). 45 Ledbury Road. Unos 40.- Tom"s (20 72 21 88 18). 226 Westbourne Grove. De 15 a 20 euros.- 202 (20 77 27 27 22). 202 Westbourne Grove. Unos 20 euros.Información- Oficina de turismo de Londres (20 78 08 38 01, y www.visitlondon.com).- www.visitbritain.org.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de septiembre de 2005.

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