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Crítica:

El Quijote según Martorell

El pintor puertorriqueño Antonio Martorell juega con las letras y significados del Quijote en una exposición que se presenta ahora en Madrid.

Dicen que los libros encierran el conocimiento. No sé si es así, ni tampoco si ese encierro es lenguaje figurado o carcelario. Pero lo que sí es cierto es que los dos grandes tomos de la primera y segunda parte del Quijote del artista Antonio Martorell -que miden casi tres metros de altura- sí que encierran muchas sorpresas en su interior. Entre las páginas de la Segunda Parte del Quijote, sin ir más lejos, Martorell ha enterrado una metralleta o, más bien, su silueta, que es un comentario más abierto a la interpretación, más sugerente. Los dos volúmenes son parte de Quijotextos, una elocuente exposición del pintor puertorriqueño, en la que juega con pinturas y palabras, con grabados y significados, con caligrafías y ortografías, en un homenaje a la obra de Cervantes.

ANTONIO MARTORELL

Casa de América

Paseo de Recoletos, 2. Madrid

Hasta el 30 de septiembre

Martorell, que es tan perceptivo a nivel visual como agudo con la palabra, resolvió la difícil encomienda de realizar una exposición sobre el Quijote una vez que encontró la clave para ello, que no es ni más ni menos que los propios textos del libro de Cervantes. Martorell incorpora en las obras de Quijotextos elementos como la caligrafía del propio Cervantes, tomada de las actas del Archivo de Indias que redactó el autor cuando era escribano en Sevilla, además de elementos tipográficos como hojas de la edición del Don Quijote de la Real Academia, con las que ha formado por ejemplo las siluetas de los helicópteros de guerra de "que no son molinos", una perceptiva corrección y actualización de la conocida frase de Sancho ("que no son gigantes, que son molinos"). La caligrafía ampliada de Cervantes está en el centro de un laberinto de rollos de acetato transparentes que cuelgan del techo y que forman la instalación titulada El laberinto letrado. Martorell ha tallado en las paredes de este laberinto el Discurso de las Armas y las Letras del escritor, el famoso argumento antibélico de Cervantes. Así, partiendo del Quijote, el artista ha elaborado otros textos y diálogos, encuentros entre materias y superficies y referencias que respetan la obra de Cervantes y actualizan su significado, reinterpretando de esta forma el libro más clásico de la literatura en lengua española y eludiendo las comparaciones con trabajos famosos como las ilustraciones de Doré, Daumier, Picasso, Dalí o Saura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de septiembre de 2005