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Reportaje:FÚTBOL | Vuelve la Liga de Campeones

El Lyón también es brasileño

Fred, último fichaje, era en su país la segunda mejor promesa, tras Robinho

Las gradas del estadio Gerland ven cómo el azul, el blanco y el rojo, los colores de la bandera del país, de la ciudad de Lyón y del club ganador de las cuatro últimas Ligas francesas, conviven con muchas banderas verde-amarelhas. Es la forma que tiene la hinchada del Olympique de celebrar que el gran Juninho Pernambucano dicte cátedra en sus filas y de agasajar a todos los futbolistas brasileños que, como él, han contribuido decisivamente a que el equipo se haya erigido en una primera potencia.

En sus 55 años de historia sólo 10 brasileiros han militado en el Lyon, pero ocho de ellos desde 1999, coincidiendo con el despegue. El primero fue el delantero Pires en los años 50. El segundo se hizo esperar hasta 1993, pero el Lyón tiene motivos para estarle agradecido: Djian era un cumplidor defensa central que llegó del Corinthians y, más allá de los cinco años que jugó, tuvo visión de futuro. Cuando en 1998 decidió volver a Brasil para cerrar su carrera en el Cruzeiro y el Atlético Mineiro, le dejó a Jean-Michel Aulas, el presidente, la promesa de seguir prestando servicios al club desde Belo Horizonte. A los tres meses, Aulas comenzó a recibir informes, vídeos y perfiles personales de jugadores brasileños. Pero, antes de atenderlas, fichó a Anderson, ya con experiencia en Francia y que llegó desde el Barcelona engrasando la artillería que se le había encasquillado en el Camp Nou: marcó 87 goles en cuatro temporadas antes de regresar a España, al Villarreal.

Para entonces, Djian ya había acreditado su buen olfato de ojeador y buenas dotes negociadoras. Gracias a su sagaz intermediario, el Lyón compró en 2000 al central Edmilson, del São Paulo, que ganó tres Ligas con el club francés y se consagró campeón del mundo con Brasil revalorizándose tanto que el Lyón le traspasó al Barcelona en 2004 por 8 millones de euros. Con Edmilson también llegó Caçapa, defensa del Mineiro, que hoy continúa como titular.

Y en 2001 aterrizó Pernambucano, avalado por ser el mejor socio de Romário en el Vasco da Gama. Hoy, el centrocampista, con 30 años, acaba de renovar su contrato hasta 2009 y es el ídolo de una ciudad con la que se identifica plenamente: "Se puede decir que soy un brasileño lyonés. Éste es un lugar precioso para vivir y jugar. Para un brasileño es fácil adaptarse a la vida en Lyón". Quizás por ello ha ejercido de líder del conjunto en el campo y de cicerone de sus compatriotas, que siguen llegando al club. Lo fue con gente consagrada como Elber, que volvió al fútbol alemán tras una grave lesión, o con el central internacional Cris, fichado la campaña pasada del Cruzeiro, en el que tuvo precisamente como entrenador a Vanderlei Luxemburgo, quien ahora dirige al Madrid, su primer rival en la Liga de Campeones. Con éste ganó en 2003 el campeonato del Estado de Minas Gerais, la Liga y la Copa de Brasil en una temporada memorable. Quizás por eso el defensa califica al técnico como "el verdadero galáctico del Madrid".

Pero el Lyón también busca en Brasil a jugadores con proyección de futuro. Bernard Lacombe, delantero de la selección francesa en los 80 y actual director deportivo del club, viaja varias veces al año a Brasil para cotejar sobre el terreno los informes de Djian. Presencia partidos y entrenamientos y analiza la actitud, el entorno y la personalidad de sus potenciales fichajes en entrevistas personales. Fruto de esa actividad llegó al Lyón el pasado invierno Nilmar, un interesante delantero campeón del mundo sub 20 en 2003 y que marcó cuatro goles en la última Champions. Ahora ha sido cedido al Corinthians para que sume minutos de juego porque la apuesta para la vanguardia del equipo ha cambiado: se ha fichado al gigantón noruego Carew, ex valencianista, pero se mantiene fidelidad a su tendencia de mercado preferente: el sábado debutó con el Lyón, y marcando dos goles al Mónaco, un delantero de 21 años comprado al Cruzeiro por 15 millones de euros.

Es el segundo fichaje más caro en la historia del club, sólo superado por el de Anderson. Se llama Fred y gasta fama de goleador compulsivo: en el último curso marcó 40 goles en 43 partidos en Brasil, donde era considerado la mejor promesa nacional tras Robinho. Afirma mirarse en el espejo de Ronaldo, que también salió del Cruzeiro, y es, por ahora, el último eslabón de la saludable tradición brasileña que se estila en Gerland.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2005