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Verano de ruido

La orden de 5 de febrero de 2003 que creaba la Comisión de Seguimiento Ambiental de la Ampliación del Aeropuerto de Madrid (CSAM) sólo contemplaba la participación de los ayuntamientos de Madrid, San Sebastián de los Reyes, Alcobendas, Paracuellos de Jarama y San Fernando de Henares. Eso da una idea de los municipios a los que afectaba el tráfico aéreo en la región. Hoy se han duplicado.

En parte porque han aumentado las operaciones aéreas, lo que ha saturado el aeropuerto. Mientras no estén abiertas las nuevas pistas, las dos antiguas tienen que asumir el tráfico. También porque, para darse un poco de respiro, AENA acudió a la fórmula de las "contingencias", por las que podía usar las pistas nuevas si las condiciones climatológicas lo exigían.

Esto ha llevado a AENA a cambiar las trayectorias de las aeronaves, lo que ha supuesto un aumento del ruido en municipios que antes no lo padecían. Por ejemplo, El Molar ha pasado de cero a 600 vuelos a la semana. De ahí que vecinos de Ciudad Santo Domingo, Ciudalcampo, Club de Campo, Fuente el Fresno, Punta Galea, Valdelagua, San Agustín de Guadalix, El Molar y El Vellón se hayan movilizado este verano cortando la A-1 en protesta.

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