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Rescatados los cadáveres de los dos ocupantes del ultraligero siniestrado

Los cuerpos estaban hundidos a una milla del puerto de Barbate

Buzos de la Guardia Civil rescataron ayer a las 10.00 los cadáveres de los dos ocupantes del avión ultraligero que se estrelló el pasado domingo a una milla de la bocana del puerto pesquero y deportivo de Barbate (Cádiz). En ese lugar, a unos 12 metros de profundidad, estaban sumergidos los cadáveres de José Eusebio Jiménez, natural de La Línea de la Concepción, de 40 años, y de Francisco Ferrande, nacido en Linares (Jaén).

Los buzos recuperaron horas más tarde los restos del ultraligero que se encontraba hundido en el fondo del mar. El avión siniestrado permanecerá bajo custodia en el cuartel de la Guardia Civil de Barbate. El juez encargó a Aviación Civil una investigación sobre los hechos, según informa Europa Press.

Las tareas de rescate de los dos cuerpos no fueron "excesivamente complicadas", según explicó el jefe del equipo del Grupo de Especialistas en Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, Alfonso Alcaraz, porque la zona de actuación ya estaba "muy delimitada aunque la visibilidad fuera muy reducida".

Los dos fallecidos son vecinos de Sevilla, de cuyo aeropuerto eran controladores aéreos. Despegaron a las 11.00 del domingo desde el aeródromo privado de La Juliana en Bollullos de la Mitación (Sevilla) y se dirigían al complejo turístico de Sancti Petri, en Chiclana.

No llegaron a su destino porque hora y media más tarde, sobre las 12.30, la aeronave se precipitó al mar por causas aún desconocidas. La Subdelegación del Gobierno en Cádiz informó de que las dos víctimas mortales fueron conducidas inicialmente al puerto de Barbate. Después de que el juez autorizase el levantamiento de los cadáveres, fueron trasladados al Hospital Puerta del Mar de Cádiz, donde se les practicará la autopsia.

Varios testigos presenciales del accidente (bañistas de la playa barbateña del Carmen y ocupantes de embarcaciones de recreo) declararon a la Guardia Civil que el ultraligero producía un ruido extraño mientras volaba y que se perdió en la niebla que se había levantado en la zona minutos antes del accidente.

El presidente del aeroclub de Sevilla, Antonio Daza, apuntó también a la niebla como posible causa del fatal siniestro. Según explicó, el modelo de avión, que es empleado habitualmente con fines comerciales para pasear pancartas publicitarias por las playas concurridas de bañistas, era muy moderno y los fallecidos, a los que conocía personalmente, eran pilotos experimentados. "Se trata de un avión de fibra, muy avanzado y que vuela muy bien (...) Todo hace pensar, según Salvamento Marítimo, que en ese momento y en ese lugar había una densísima niebla y es posible que haya sido la causa del accidente", dijo Daza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de agosto de 2005