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Crónica:FÚTBOL | Primera jornada de Liga

Al Barça le falla la puntería

Los azulgrana fueron incapaces de marcarle un gol a un Alavés especialmente combativo y organizado

Impreciso y desafortunado, el Barcelona salió de Mendizorroza con mala cara porque fue incapaz de meter un gol. Le faltó puntería y le sobraron los palos y, sobre todo, Bonano, tan exigido como resolutivo, siempre en su puesto. No pudieron los azulgrana con el Alavés en una primera parte muy intensa y peleada, y también mal planteada y digerida por los barcelonistas, y no supieron en la segunda, más entretenida y abierta. La productividad azulgrana, en cualquier caso, fue tan incuestionable como su esterilidad. Trabajó el Barça por la victoria, y fue un equipo dominador, situación que ya se dio en la vuelta de la Supercopa y en el Gamper y, sin embargo, no obtuvo recompensa por tercer partido consecutivo. Firme en su área, le perdió la falta de pegada en la contraria, muy bien defendida por un Alavés fajador y entregado a la causa.

ALAVÉS 0 - BARCELONA 0

Alavés: Bonano; Edu Alonso, Juanito, Sarriegi, Poli; Astudillo, Jandro (Wesley, m.52); De Lucas (Mena, m.80), Rubén Navarro (Arthuro, m.73), Nené; y Bodipo.

Barcelona: Víctor Valdés; Oleguer, Puyol, Márquez, Gio; Xavi (Iniesta, m.79), Edmilson (Belleti, m.67), Deco; Giuly (Larsson, m.67), Eto'o y Ronaldinho.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Amonestó a Oleguer,

Unos 18.000 espectadores en el estadio de Mendizorroza.

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Al Barcelona le llevó media hora encontrar la línea de pase, sobre todo porque el Alavés se tapaba muy bien y apretaba mejor, sabedor de que su suerte en el partido pasaba por negarle espacios al contrario y salir disparado hacia la portería de Valdés nada más ganar la pelota en la zona de recuperación. La intensidad física local contrastaba conla dificultad forastera para darle velocidad a la pelota. Jugaba el Barça al pie, sin posibilidad de maniobrar entre líneas, ni de abrir a las bandas, atascado en cancha ajena y endurecido en la propia por la presencia de Márquez, Edmilson y Oleguer, situado como lateral después de que Belletti fuera el futbolista azulgrana más debil durante la ya pasada pretemporada.

Los azulgrana solamente respiraron un rato por el flanco derecho, donde Giuly suele darle profundidad al equipo. Al francés le faltó remate en dos ocasiones que le pusieron en franca ventaja ante Bonano, muy puesto en los cinco minutos de agobio que aguantó en el primer acto del encuentro. No hubo noticias de Ronaldinho ni de Eto'o, entre enredados y confundidos, porque el camerunés no desbordaba por la izquierda, una banda que quedaba muy desatendida, y el brasileño se perdía por el centro, enfrentado siempre por hasta tres zagueros y un volante.

No les quedó más remedio a los delanteros barcelonistas que intercambiar sus posiciones para agitar el ataque, y reiniciaron nuevamente con Giuly, ahora en la posición de ariete, y el menudo punta volvió a marrar el disparo. Aunque tocaba y tocaba el Barça, el Alavés ni se movía, muy bien agarrado por Astudillo, pletórico en la línea de medios, referente de un nutrido grupo de futbolistas agitadores, revoltosos, prestos a tirar el desmarque y a aprovechar la menor concesión. No falló el Barcelona en defensa de la misma manera que no acertó en ataque y, consecuentemente, alcanzó el descanso con la benévola sensación de que estaba madurando el partido ante un Alavés fuerte, agresivo y amenazador.

Mejoró la organización atacante del Barcelona en la reanudación, y el partido pareció que rompía a su favor. Eto'o recuperó su condición de ariete y Ronaldinho funcionó mejor como enganche, tirado hacia la izquierda, con más perspectiva. El encuentro se avivó con la afrenta del Barça, que se movió mucho y disparó más poque finalmente le había dado velocidad al balón. El Alavés cedió y tembló, y si aguantó un rato fue por la solvencia de Bonano y por la falta de puntería de Eto'o y Ronaldinho. Chichi Cos tuvo que refrescar y endurecer al equipo, y encontró la solución a los problemas con la entrada de Wesley, un jugador dinámico, con despliegue y que ocupó mucho campo. El Barça perdió el sitio, y Rijkaard volvió a los orígenes para retomar el mando. Insustancial como se mostraba Edmilson, adelantó a Márquez, recurrió a Belletti y puso en acción a Larsson.

La contienda se animó, y hubo llegadas en una y otra área, sobre todo en la local, y también una en la azulgrana, que acabó con un remate al palo de Bodipo. El ritmo auguraba ocasiones.

El gol, sin embargo, no apareció por ningún sitio, y el campeón se recogió en el vestuario entre resignado e impotente mientras el Alavés se felicitaba por la recompensa a su resistencia. Aunque los azulgrana no han perdido capacidad de jugar, últimamente no resuelven ni desequilibran como era su costumbre. Partidos como el de anoche los despachaba la Liga pasada con el gol inevitable de Eto'o, y ayer el camerunés se retiró con cara de muy pocos amigos. El ataque barcelonista fue imperfecto y el Alavés bien que lo celebró en su retorno a la elite.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de agosto de 2005