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El día que ganó Bonano

El día que Roberto Bonano (Rosario, 1970) llegó a Barcelona, en el verano del 2001, jamás imaginó lo que le esperaba. Avalado por cinco Ligas como portero del River Plate y 18 internacionalidades con Argentina, firmó por cuatro temporadas y sólo cumplió dos. A Bonano le presentó Joan Gaspart, apenas si tuvo tiempo de conocer a Enric Reyna y le despidió su tercer presidente en el Barça, Joan Laporta, y de mala manera. "Fueron tiempos complicados para la entidad", resume con generosidad el argentino, con la perspectiva que da el tiempo. Tuvo tres entrenadores, (Rexach, Van Gaal y Antic) y siempre empezó las temporadas como titular para terminar de suplente.

Culto y educado, el día que Laporta le dejó sin dorsal ni se inmutó: "En el el fútbol hay cosas que a cierta edad debes asumir o te vuelves loco", confiesa ahora. Necesitado el nuevo presidente de la plaza extracomunitaria del argentino para cedérsela al turco Rustu, llegó a entrenarse a solas con Dani, apartado del grupo, sin ni siquiera ser dado de alta en la Federación. No se quejó: "Cuando yo llegué, dejaron sin número a Dutruel y él no abrió la boca", dijo. Hizo las maletas y se fue a Murcia, jugó once partidos y la temporada pasada firmó por el Alavés.

Durante el tiempo que pasó en Barcelona, llegó siempre el primero al Camp Nou y se fue el último. "A estas alturas de mi carrera, estar aquí es tan grande que no quiero perderme ni un minuto", explicó un día, la mañana que pidió consejo sobre libros que le permitieran estudiar el catalán. Al día siguiente, empezó a leer Mecanoscrit del segón orígen, de Manuel de Pedrolo

Ayer, Bonano se reencontró con el Barça y le negó el gol con tres intervenciones majestuosas. El día que el Alavés volvía a Primera , el campeón se estrelló en sus manos y los palos de su porteria. A Bonano le buscó Ronaldinho al final para felicitarle y rehuyó hablar de venganza aunque ayer ganó él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de agosto de 2005