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La segunda batalla campal en Gràcia provoca la frustración de los vecinos por los destrozos

El Ayuntamiento afirma que los altercados son instigados por grupos organizados

Lluís Pellicer

Lo que el miércoles eran "incidentes sin importancia", a juicio del alcalde Clos, ayer se convirtieron en altercados "muy graves", según la consejera Tura. Por segundo día consecutivo, un grupo de 200 jóvenes se enfrentaron en la madrugada de ayer en una batalla campal contra los agentes de policía que intentaban desalojar las plazas del distrito barcelonés de Gràcia. Los altercados se saldaron con ocho antidisturbios heridos leves, destrozos de mobiliario urbano por valor de 25.000 euros y de algunos decorados de las calles. El consistorio cree que los altercados fueron causados por grupos organizados.

Desolación en la calle de Tordera. Los vecinos invirtieron casi dos meses de trabajo y unos 4.500 euros de presupuesto en la decoración de la calle. Y todo para que la inmensa raspa de sardina que vestía la calle acabara en el suelo, tras lograr 24 horas antes el premio al mejor detalle artístico. "Unos chavales se han colgado de la espina hasta que la han hecho caer. Estoy muy desanimado, esto ya no es una fiesta", explicó ayer Jordi Martínez, de la comisión de fiestas de la calle. "Soy consciente de que todo avanza, pero el consumo de alcohol ha llegado a un punto... Lo que ha habido toda la vida es respeto por los decorados", añadió.

Durante la madrugada de ayer varios grupos de jóvenes destrozaron parte de los decorados de las calles de Progrés y Llibertat. Pero los incidentes más graves ocurrieron de nuevo en la plaza de Rius i Taulet y sus inmediaciones, cuando a las 2.30 horas de ayer la Guardia Urbana intentó desalojarla. El alcalde accidental, Ferran Mascarell, explicó que un grupo de entre 50 y 60 personas se negó a abandonar la plaza y arrojó botellas de cristal y escombros a los agentes.

La policía cargó contra los jóvenes, a los que se añadieron otros 150. Fue entonces cuando la pelea se extendió a las calles más cercanas a la plaza donde empezaron los altercados. Estos grupos quemaron contenedores, destrozaron cabinas telefónicas y cristales de entidades financieras y volcaron contenedores de reciclaje para usar las botellas como arma arrojadiza. Los jóvenes también rompieron algunos decorados que los vecinos habían elaborado para presentar sus calles al tradicional concurso de fiesta mayor. Fuentes de la Guardia Urbana señalaron que en la madrugada de ayer la actitud de los jóvenes fue mucho más agresiva y violenta que en la noche anterior.

La consejera de Interior de la Generalitat, Montserrat Tura, y el propio Mascarell se mostraron convencidos de que hay un núcleo más o menos organizado y luego espontáneos que se incorporan a las trifulcas. "Es una suma de todo. Hay un sustrato de gente con ganas de bronca que, tras haber ingerido de forma compulsiva alcohol y otras sustancias, provoca estos altercados. Luego están los que se les añaden y los que les aplauden", aseguró Tura.

Aunque las primeras informaciones policiales señalaron a colectivos de estética okupa como los que provocaron los incidentes, ayer el distrito responsabilizó a un grupo mucho más heterogéneo, que tachó de "totalitario". Algunos vecinos explicaron que muchos de los que se enfrentaron a la policía eran jóvenes del barrio y muchos extranjeros, pero no okupas, informa Maria Altimira. El concejal del distrito, Ricard Martínez, atajó: "Ninguno de los que tiró botellas era extranjero".La Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Delegación del Gobierno crearon ayer por la mañana una mesa de Seguridad en el distrito para desplegar más efectivos en el barrio. Hasta ahora, Interior sólo tenía siete agentes de la policía catalana y un cabo en Gràcia para desempeñar funciones administrativas. A pesar de que aún faltan más de dos meses para el despliegue de los mossos en Barcelona, Tura decidió ayer enviar una dotación de agentes que realizarán funciones de orden público.

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El concejal de Gràcia, Ricard Martínez, explicó que el Ayuntamiento pidió de forma simultánea a la Guardia Urbana, a la Generalitat y a la Delegación del Gobierno que aumentaran sus efectivos para hacer frente a la situación. El alcalde accidental de Barcelona, Ferran Mascarell, justificó que la policía no hubiera efectuado ninguna detención por el despliegue, que era inferior al que requería una situación que calificó de "anómala" en el barrio. "No es lo que se preveía", añadió.

Sin embargo, Tura recordó que este fenómeno ocurre "desde hace unos años". "Alguien está pretendiendo que en este barrio sea más fantástica la destrucción que la creatividad y la construcción que siempre lo han caracterizado", aseguró. Y añadió con rotundidad: "Si hay personas con actitudes violentas y destructivas, hay que detenerlas para identificarlas y hacerlas responsables de los daños que han producido".

Tura alabó las condenas procedentes de las entidades vecinales y los colectivos de okupas, que ayer se desvincularon de los altercados de los últimos días y criticaron que la Guardia Urbana les hubiera culpado enseguida. Los miembros de la Asamblea de Fiestas Alternativas de Gràcia, que ayer aún terminaban de instalar su "aldea gala rebelde" en el solar número 70 de la calle de Torrent de l'Olla, aseguraban que a la hora que ocurrieron los incidentes ellos aún terminaban de montar el escenario y la barra donde se desarrollará la programación alternativa.

La tercera teniente de alcalde de Barcelona, Imma Mayol, visitó a mediodía de ayer las calles afectadas por los destrozos junto al consejero Joan Saura. "Más dinero no lo arregla todo", afirmó Mayol, en clara referencia al hecho de que este año el barrio ha recibido el doble de presupuesto para organizar las fiestas, que, sumadas todas las aportaciones, supera el millón de euros. Mayol aseguró que pese a ser necesarias, las medidas policiales no son suficientes. "Existe una parte organizada de grupos que han encontrado la ampliación de su actividad en estas fiestas", afirmó.

Tanto el líder de CiU en el Ayuntamiento, Xavier Trias, como el del PP, Alberto Fernández Díaz, coincidieron en atribuir los incidentes a "la permisividad" del consistorio. Trias dijo que se debería aplicar el orden "con rigor y a priori para evitar medidas represivas a posteriori. La política municipal está mal orientada", informa Marta Albiñana.

Por otra parte, la manifestación convocada en las fiestas de Gràcia por un colectivo del barrio obligó a la interrupción de la línea 3 de metro entre Diagonal y Lesseps y a cerrar la estación de Fontana: una joven se encadenó al vagón del conductor mientras otras 12 personas repartían octavillas en protesta por la detención en 2002 de tres jóvenes de Gràcia que habían lanzado cócteles molotov y que serán juzgados por la Audiencia Nacional. Pasadas las 22.00 horas, intervino la policía y los desalojó. La línea permaneció cortada durante más de una hora.

Varias personas arrojan objetos a la policía en la madrugada de ayer.
Varias personas arrojan objetos a la policía en la madrugada de ayer.TV-3

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Sobre la firma

Lluís Pellicer
Es jefe de sección de Nacional de EL PAÍS. Antes fue jefe de Economía, corresponsal en Bruselas y redactor en Barcelona. Ha cubierto la crisis inmobiliaria de 2008, las reuniones del BCE y las cumbres del FMI. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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