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Buenafuente dijo | CILTURA Y ESPECTÁCULOS

Preparados, listos, sexo

La noticia: "Según un estudio, los españoles dedican 22 minutos de media a cada acto sexual".

La fecha: jueves, 12 de mayo de 2005.

Se acaba de publicar un estudio según el cual los españoles dedicamos 22 minutos de media a cada acto sexual. Supongo que el cigarrillo cuenta. Por otro lado, una de cada cuatro personas dicen dedicar una hora. Vamos a llamarles provisionalmente ¡¡mentirosos!!

Uno de los aspectos más criticados es que las relaciones se planifican demasiado. Yo tengo un amigo que se lo apunta en la Palm. "Un momento, que me saco la Palm". Y se saca esa mierdecilla de lapicillo que lleva la Palm y apunta: "22.30. Desabrochar sostenes; 22.32. Bajar pantalones; 22.40. Ir a la nevera a por una cerveza". Ocho minutos tarda el tío.

El que invente el preservativo que se pone solo se va a forrar. Lo tengo ya estudiado, tendría que llevar un 'microchip'

Es que hacer el amor no es fácil. Hay mucho curro. Por ejemplo, quitarse la ropa antes de hacer el amor es como tener contratado Endesa: siempre hay una bajada de tensión que te lo jode todo. Sobre todo en los contactos rápidos. Quieres ir rápido y siempre cometes el error de pensar que te podrás quitar los pantalones sin quitarte los zapatos. Y, vamos a ver, no se puede. No se ha podido nunca. ¿Por qué se va a poder un día?

Por no hablar del momento del preservativo. Menudo momento. Es capaz de apagar el fuego de la pasión, verbalmente. Con sólo pronunciarlo. Yo creo que si vas a un bosque ardiendo, el bombero se coloca al lado y dice: "Espera, que voy a por el preservativo", el fuego se apagaría automáticamente. Eso si no eres un patoso y tienes que escuchar la frase: "Trae, tonto, que ya te lo abriré yo".

La empresa que invente el preservativo que se pone solo se va a forrar. Lo tengo ya estudiado, tendría que llevar un microchip. Es complicado, pero, joder, hemos llegado a la Luna, ¿no vamos a hacer esto? Tú estás con el tema, silbas... Tu compañera: "¿Qué pasa?". Tú: "No, tranquila". Se abre el cajón, sale el preservativo y se rompe el envoltorio solo, rollo superhéroe, se hincha, se coloca en la vertical y viene corriendo a colocarse... ¡Flap! Si funcionara así, yo me lo pondría aunque no tuviera que hacer el amor, solo en casa.

Si tienes pareja, el curro es doble. Siempre te acabas preguntando si practica el sexo contigo por amor o por interés. Y enseguida descubres que lo hace por amor, porque interés no pone ninguno.

Aunque peor es acabar y preguntar: "¿Qué tal, cariño?". Y que te diga: "Creo que tendríamos que pintar el techo de amarillo". Eso es fatal. Por eso mucha gente opta por ponerse un espejo en el techo, que, además, da morbo. Y luego: "¿Qué tal? ¿Te pone lo del espejo?". Y ella: "Acércame las pinzas". "¿También quieres unos pellizcos, pillina?". "No, quiero hacerme las cejas".

Otra cosa curiosa son las reacciones durante el acto sexual. Yo tuve una experiencia con una chica que era de las de soplar mucho. Y la verdad es que era muy agradecido, sobre todo en verano, por el airecillo que recibía en la cara. Bueno, un día incluso me sequé el pelo. Además, era multiorgásmica, muy rápida. En los dos primeros que tuvo, yo no había hecho nada. Eso sí, en el tercero ya pude decir: "Éste es mío". Me acuerdo de que ella me preguntó: "¿Puede ser multiorgásmico un hombre?". Le dije: "Si lo contamos por semanas, sí. Ahí está Ronaldo".

Lo que me descoloca es que se pongan a reír mientras haces el amor. Hay especialistas que dicen: "Hay que ponerle alegría, es un juego entre los dos". No, no es un juego entre los dos. Llevo toda la semana esperándolo, no me da ninguna risa. Claro, al ser humorista, me pasa a menudo... Yo siempre pienso: ¿qué le hace gracia concretamente? Pero nunca me he atrevido a preguntarlo, no sea que me respondan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de agosto de 2005