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Provocación

De las tres películas que rodó el bulímico, compulsivo Rainer W. Fassbinder en 1978, tal vez ninguna es más brutal y directa que esta Un año con trece lunas, uno de los títulos más provocadores, chocantes e inteligentes de su apasionada filmografía. Que el redescubrimiento de su obra, vía DVD y ahora también en pantalla grande, es una de las noticias de este verano está fuera de duda; también, que el contenido modélicamente polémico de sus propuestas sigue ahí, interrogándonos, increpándonos con la misma fuerza que entonces.

Tiene Un año..., terrible peripecia de un transexual (Spengler) que se emascula por amor, sólo para recibir la indiferencia de su objeto de deseo, las hechuras de un discurso sobre la marginalidad autoasumida, pero también, y sobre todo, sobre la angustia y la incomprensión que vive aquel cuya sexualidad escapa a la comodidad de la norma. Tiene, también, la orgullosa independencia de no contar la historia desde la conmiseración, sino exponiéndola con la limpieza y la fría crueldad con que un carnicero ejecuta a una res. Y tiene, igualmente, otra cosa casi perdida en el cine de autor que hoy se nos sirve en los cines: la capacidad revulsiva de provocar discusión, polémica, angustia...

UN AÑO CON TRECE LUNAS

Dirección: Rainer W. Fassbinder. Intérpretes: Volker Spengler, Ingrid Caven, Gottfried John, Elisabeth Trissenaar, Eva Mattes. Género: drama, Alemania Occidental, 1978. Duración: 124 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de agosto de 2005.